¿Qué caray pintan los amigos?

Ana Obregón en una imagen de archivo.
Periodista i crítica de televisió
2 min

Una de las secuelas mediáticas del caso Julio Iglesias ha sido la aparición de todo tipo de amistades suyas defendiéndole en televisión. Dime con quién vas y te diré quién eres. El repertorio de personajes y sus aportaciones han servido para confirmar cuál era la escala de valores y la ideología retrógrada que rodeaba al cantante. El martes, Ana Obregón provocó vergüenza ajena desarrollando unas teorías que ponían en evidencia su inconsciencia y frivolidad. Utilizó los detalles más escabrosos que denunciaban a las mujeres explotadas sexualmente por desmentirlos a través de su experiencia personal. Por ejemplo, consideraba imposible que el cantante hubiera vejado a las mujeres porque ella había comido huevos fritos con patatas fritas en la cocina de Julio Iglesias y la cocinera dominicana se sentaba en la mesa con ellos y el cantante la trataba con una gran cordialidad. Al día siguiente remató la jugada Ramón Arcusa del Dúo Dinámico, asegurando que las relaciones sexuales de Julio Iglesias con sus empleadas eran consentidas porque se repetían periódicamente. Entre otros disparates, hizo gala de sus dotes de investigador y sentenció que las denunciantes mentían porque explicaron que las obligaba a consumir tequila y el integrante del Duo Dinámico decía que nunca había visto esta bebida en casa de Julio Iglesias. "Eso sí, Julio tiene muy buenos vinos. Tiene unos vinos buenísimos. Pero en su casa no hay tequila, yo no la he visto nunca". Caso resuelto, Ramón.

La pregunta inevitable desde el punto de vista periodístico es: ¿qué rostro pintan allí los amigos de Julio Iglesias opinando sobre las denuncias de abusos del cantante? Que ellos no hayan presenciado los hechos (o no hayan visto tequila en el mueble bar de su mano). en cambio, en la televisión, desde hace décadas, se utiliza el "yo nunca he visto nada" como un atenuante para el protagonista. acusaciones de agresión no encajan con la conducta que ellos han tenido el privilegio de observar. Sus argumentos fuerzan la confusión entre la intimidad y la verdad. sintomático. Las televisiones invitan a las amistades y proporcionan un retrato doméstico de Julio Iglesias: cómo desayunaba, cómo trataba el servicio, que generoso que era, la educación refinada, el talante afable... Un relato cotidiano que pretende desactivar la

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