“La «invasión» de Ceuta”, titula en portada La Razón, con un nuevo uso de comillas cobardes. “Ceuta, invadida”, secunda el Abc. Y El Mundo completa el trío de diarios que narran la crisis migratoria con palabras afiladas y funestas que pertenecen al léxico de la guerra: “Marruecos exhibe su poder con el mayor asalto a la frontera”. Son unas elecciones editoriales que evidencian hasta qué punto la ultraderecha ha impuesto y normalizado su marco mental. Usar el mismo verbo que cuando las tropas rusas entraron en territorio ucraniano reduce el asunto al viejo recurso emocional de nosotros-contra-ellos. Es obvio que el gobierno de Marruecos utiliza los flujos de migrantes para tensar las relaciones con España, especialmente después de la aproximación de Sánchez a la enemiga acérrima Argelia. Y que las consecuencias de la inmigración merecen un debate profundo, sereno y valiente. Pero, ¿qué discusión pública se puede tener si se reduce todo a una caricatura deshumanizadora en la que se les trata de meros peones convertidos en soldados invasores del rey Mohamed? En el resto de diarios se evita hablar en términos de asalto o invasión, con la connotación bélica que se pone en primer plano: “colapso”, “entrada masiva” o “aluvión” son algunas de las fórmulas escogidas. Este último también me genera un poco de escozor, porque equipararlo a una catástrofe natural también puede ser deshumanizador y estigmatizante. Pero, a pesar de todo, los tratamientos del resto de cabeceras son equilibrados y respetan la dignidad personal.
Otra prueba inequívoca de esta voluntad denigratoria de El Mundo, La Razón y Abc la encontramos en un factor que hermana los tres diarios de la derecha: la ausencia en las primeras páginas de mención alguna a las personas que han perdido la vida intentando llegar a territorio español. Son muertos que no importan. Claro, no vale la pena llorar por los soldados del enemigo. Por sus verbos los conoceréis, pues. Y por el trato a los migrantes, también.