No debe ser casualidad que los dos diarios más sanchistas, El País y La Vanguardia, sean los que este jueves llevasen ya en sus portadas el veredicto del TJUE avalando la amnistía. En el caso del diario de Prisa, lo vendía como una intuición del soberanismo, con un titular prudente: “El independentismo confía en el aval europeo a la amnistía”. Si no pasaba, era el independentismo quien confiaba en vano. Pero es más interesante el caso del rotativo de Godó: “El Supremo esperará al Constitucional para aplicar la amnistía”. Aquí no es que se diera por hecho ya el plácet europeo, sino que directamente se iba aún un paso más allá para indicar cuál será la reacción del TS, que básicamente consistirá en hacer ver que oyen llover. Al final, no se dice Supremo por capricho, sino porque cuando enfilan a alguien no es precisamente para dejarlo ir sin hacerlo pasar por su trituradora. Esperarán al Constitucional, devolverán la pelota a Europa, preguntarán si así o asá, porque mientras huyan de estudio están ganando y manteniendo a los exiliados lejos de casa. Suprema de escarmiento, podríamos decir, del plato que cocinan a fuego lento pero implacable para el comensal Puigdemont. En todo caso, que se puedan hacer estos espóileres a tantas jugadas vista ya debería ser considerado un mal síntoma: indica hasta qué punto el Estado está roto institucionalmente y un grupo de jueces dictan sus designios (políticos) al margen de, ejem, el Congreso.
Por cierto, si dejé escrito que la roja favoreció que la condena al hermano de Sánchez pasase un poco más desapercibida, hoy toca consignar que la decisión de enviar a Begoña Gómez a juicio con jurado coincide con el dictamen de la UE. No cuesta mucho adivinar que las portadas del viernes minimizarán el aval a la amnistía. Ah, las casualidades, las coincidencias, las serendipias y el bello azar, siempre tan imprevisible pero curiosamente siempre también tan oportuno.