Media 09/12/2020

Henar Álvarez: “Me juzgan más como feminista que como cómica”

Entrevista a la cómica y guionista, coautora del cómico ‘La mala leche’

àlex Gutiérrez
5 min
Henar Álvarez: “Em jutgen més com a feminista que com a còmica”

BarcelonaHenar Álvarez es una todoterreno que tanto presenta Días de cine como hace comedia radiofónica en Buenismo bien o monólogos sobre el escenario. Su última obra es el guion del cómico La mala leche (Planeta), ilustrado por Ana Müshell, en el que profundiza en el deseo femenino y la dificultad de expresarlo.

¿De dónde le viene la mala leche y, sobre todo, cómo la canaliza?

El título del libro es un juego de palabras, porque el detonante es el affaire que tiene la protagonista con un chico joven, que satisface el deseo frustrado de ella por que le chupen la leche materna. Pero, en sentido metafórico, es la mala leche por los palos en las ruedas que sufre en la vida laboral. Y, claro, yo lo canalizo con humor, que si no iría todo el día de una mala hostia... Que no tengo mal carácter, ¿eh? Pero el humor nos salva de todo.

¿El deseo femenino todavía molesta?

Por supuesto, lo tengo clarísimo. Solo hay que ver cómo, para este libro, me han entrevistado muchas más mujeres que hombres. Y eso que todo está explicado en clave de comedia y no hay nada de erótico. Libros como este explicados por hombres hay un montón, pero cuando lo explica una mujer hay algo que genera rechazo. Siglos de cultura judeocristiana, supongo. Pero claro, si la mujer más idolatrada es una que nos dicen que se ha quedado embarazada siendo virgen...

Su personaje dice: “Me he esforzado en buscar parejas que fueran lo que yo quería ser, en vez de serlo yo misma”. Eso habla de la educación que hemos sufrido.

Y de los referentes que tenemos. He pensado en ello ahora, cuando hemos celebrado la primera vicepresidenta en los Estados Unidos. ¿Pero qué loserismo es este? Claro, es que creces sabiendo que tu lugar es de primera dama. Hasta que llega un momento, después de la treintena en mi caso, que piensas: ¿pero por qué no puedo ser yo la presidenta?

¿Hay machismo en el mundo de la comedia?

Absolutamente.

¿Todavía ahora?

Sí, sí. En los escenarios hay un salto enorme, con muchas chicas sacando sus monólogos: en Riot Comedy, en Ladies Night... Ahora bien, ¿qué hace el mainstream? Cuatro chicos y una chica. No quiero decir nombres, pero piensa en programas de prime time: cuatro hombres y una mujer. Y tienen una para que no les digan que no tienen a ninguna.

Una escena muestra cómo vendes un proyecto audiovisual y acabas teniendo que defender el feminismo.

No he intentado vender nunca un documental sobre primeros caballeros, como en el libro, pero la situación en si me ha pasado muchísimas veces. Te encuentras una barrera psicológica de quien te está escuchando. Me pasa ahora, con la promoción del libro. Todas las horas de entretenimiento tienen siempre una historia, una moral. Pero cuando son las mujeres las que lo explican, se fijan más en esta segunda capa. Me juzgan más como feminista que como cómica. Con las compañeras hablamos a menudo de ello. Pero ahora empiezan a husmear que hay euros detrás.

Igual que a Hannah Gadsby la regañaban por hacer comedia no lo suficientemente lesbiana, ¿te has encontrado con que te pidieran más feminismo?

No, eso no. Pero sí me ha pasado no ser lo suficientemente guapa para un proyecto. No puedo decir mucho más que esto, pero esto me ha pasado.

Otra frase del libro: “Cuando una persona tiene éxito acaba escogiendo a una pareja joven y guapa. Las mujeres también”. ¿Eso habla de igualdad o de la ultracapitalismo aplicado a los cuerpos, al estilo de Houellebecq?

Es que me parece mucho más capitalista tener a las mujeres sin trabajar para poderte comprar una. Encontrar marido era como encontrar trabajo, en la época de nuestras abuelas. Si querías más salario, te hacía falta un marido con más prestigio. Nada de amor, en la ecuación.

Dices que tus referentes de joven eran John Waters, David Lynch y... ¿Emilio Aragón?

Ostras, es que cuando yo era pequeña, Aragón en la tele... me flipaba. Hacía muchos programas para niños. La televisión siempre me ha gustado. Lo recuerdo como si fuera el Jorge Javier Vázquez de la tele de entonces.

Haces televisión, radio, ahora un libro... ¿Eres un culo inquieto por vocación o por necesidad?

Por vocación, por vocación. Me canso pronto de las cosas. Me pasa cuando hago guiones de televisión. Me gusta arrancarlos y cuando ya van rodados... si me sale otro programa, mejor. Es que la tele es siempre lo mismo, muy monótona. Nunca sabes qué funciona, y cuando encuentras lo que funciona, entonces lo tienes que repetir y repetir y repetir. La radio y los podcasts son más agradecidos. La audiencia está educada de manera diferente y te permite innovar mucho más.

A pesar de que en el epílogo aclaras que esta es una autobiografía de hechos vividos pero también fantaseados, ¿te ha costado exponerte así?

Pues no especialmente, porque siempre he hecho una comedia muy personal. La primera cosa mía que se hizo popular era el monólogo de Late Motiv titulado La puta de la clase. Todos hablaban de cómo eran de putas sus novias. Y pensé que diría “Pues mira, esta era yo de adolescente”. Se trata de explicar la vida desde nuestro punto de vista. Y en el programa Buenismo bien lo he explicado todo. Ya no me queda nada.

Como cómica, ¿provocas que haya situaciones extremas a tu alrededor para nutrirte de material?

Más que provocar situaciones, lo que somos es muy observadores. Yo si veo algo que me interesa puedo rozar la mala educación y poner la nariz, a ver qué está pasando.

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