Aparte de ganar la autoapuesta de ayer –ningún diario de las dos Españas coloca bien o mal el cambio climático en el centro del debate– las portadas de este miércoles siguen encalladísimas en la estéril bronca política. Y esto no se nota solo en las grandes narrativas y argumentarios que se promocionan, sino también en pequeñas miserias. Por ejemplo, El País dice: “Decenas de miles de evacuados vuelven al contenerse el fuego”. Y también, en 20 minutos: “Los bomberos contienen el fuego en Madrid y 30.000 vecinos de 10 municipios vuelven a casa”. En cambio, en la primera página de La Razón encontramos: “Cientos de desalojados en Ávila, Madrid y Castellón vuelven a sus hogares”. Entre “cientos” y “decenas de miles” la proporción es de cien a uno. Y no me parece casualidad que sea el diario dirigido por Francisco Marhuenda quien, precisamente, allí donde los otros ven 100 retornados él solo consigne 1. ¿Quién se ha comido los otros 99? Ya te lo digo yo: las ganas de minimizar cualquier buena noticia. Si fuera Ayuso quien estuviera gestionando los fuegos habrían vuelto no ya decenas de miles: decenas de millones, billones incluso, procedentes de todos los rincones de la galaxia y parte del extranjero.
También este miércoles, en El Mundo, hablando de Sánchez: “Aprovecha su balance semestral para exhibir los logros de su mandato y apoyar a Zapatero, a su mujer y a su hermano”. Pero, en El País el titular indica justo lo contrario: “Sánchez enfría su apoyo a Zapatero: «No soy su portavoz»”. Este es el estado de la prensa en Madrid, donde tanto da si son uno o cien o si alguien apoya o más bien lo retira. De vez en cuando, hay lectores que me comentan que quizás no vale la pena prestarle tanta atención. Pero mientras su capacidad de impulsar determinadas agendas y condicionar el debate público sea tan elevada, pienso que vale la pena esta modesta contribución a identificar los trucos y las trampas con que lo consiguen.