La macabra entrevista a un adolescente muerto
"Un programa que no os querréis perder. Haré una entrevista insólita a Joaquin Oliver. Falleció en el 2018 en el tiroteo del Instituto Parkland. Pero sus padres han creado una versión suya con inteligencia artificial para que transmita un mensaje poderoso sobre la violencia de las armas". Así anunciaba Jim Acosta, experiodista de la CNN, su última hazaña en su canal de Substack. Este avatar había sido alimentado con todas las publicaciones del joven en las redes sociales, con el ánimo de que su discurso fuera un compendio de los intereses y inquietudes expresadas en vida. El duelo por la pérdida de un hijo –la más cruel subversión de las leyes de la naturaleza– se me hace inimaginable, así que me voy a abstener de juzgar a la familia que ha creado este avatar y que, según explicaban, pasaban horas conversando con él, mientras el bot iba repitiendo cada poco rato cómo los quería. Pero convertirlo en espectáculo televisivo tiene un punto, u ocho, de pornografía emocional. Incluso aunque el objetivo de concienciar sobre la tenencia de armas en el país sea loable.
Todo ello nos acerca peligrosamente a un capítulo de la magnífica serie Black mirror y sus distopías inquietantes. El trasunto del chico era técnicamente torpe, con una voz monótona y una apariencia visual rígida. Pero ya hay modelos que serían capaces de dar gato por liebre a un ojo no entrenado. Cuando Kubrick imaginaba la última frontera de la resurrección, lo hacía a través de un viaje épico a los confines del Universo. La realidad es mucho más sórdida y quizá se basa en unos exánimes muñecos con nuestra apariencia regurgitando para siempre todas las cosas que hemos dicho y publicado. Como si no fuera suficiente ser esclavo de las palabras pronunciadas en vida, ahora también nos perseguirán para toda la eternidad. O hasta que alguien teclee "delete" e "intro".