María Corina cambia una medalla de Nobel por una mala foto
Las portadas de este viernes narran, y cómo, el poder del imperialismo americano. María Corina Machado fue a visitar a Donald Trump en la Casa Blanca. Fue acompañada del palmo de nariz con el que se quedó al darse cuenta de que el presidente americano y virrey de Venezuela ha preferido pactar con el chavismo antes que entregarle el poder a ella. Y llevaba una ofrenda: la medalla original del premio Nobel de la paz que recibió (y que el Narcisista Jefe también codiciaba). La prensa española le da todo el lado que puede, pero las imágenes no mienten: María Corina aparece retratada fuera ya del recinto de la Casa Blanca, porque la reunión se celebró sin fotógrafos, algo excepcional teniendo en cuenta que Trump se hace retratar en todo momento. El País, quizá con algo de maledicencia, recorta la fotografía de modo que se ve un rótulo que se puede leer con segundas intenciones: "Restricted area. Do not enterLa exdiputada entregó en el altar de la desesperación el tributo pero pasaron tantas horas hasta que la Casa Blanca distribuyó una foto del momento –y de pésima calidad– que ya era demasiado tarde para la prensa de aquí. ¿El resultado? en los barrotes de una cárcel.
"Trump recibe a María Corina con la promesa de elecciones, pero sin calendario", dice elAbc, intentando maquillar lo magro que ha sido el rédito conseguido. El Mundo tira de encuesta para decir que sus expectativas electorales cuadruplican las de Delcy Rodríguez. Los diarios españoles, por lo general, mantienen una narrativa paralela muy voluntarista pero con escaso anclaje en la realidad. Lo único divertido, al menos, es leerlos ahora hablando de presos políticos, un concepto que, quién sabe por qué, utilizaban de forma mucho más tacaña hace ocho años.