Barça y Real Madrid, las dos caras de la moneda
El club blanco había preparado un aterrizaje con alfombra roja para Arbeloa que puede acabar convirtiéndose en una pesadilla
BarcelonaEn este inicio de 2026 la solidez y la euforia del Barça contrastan con la debacle del Real Madrid. Mientras en el Barça Hansi Flick ha cumplido la promesa de mejorar el equipo –hecha después de caer goleado en Stamford Bridge, con una imagen muy pobre y confirmando las dudas que el equipo estaba dejando al inicio de la temporada–, el conjunto blanco se ha ido deshaciendo en una espiral de decadencia. El primer cuello que ha cortado Florentino Pérez es el de Xabi Alonso, con sólo unos meses en el cargo, pero ya se apunta directamente a los jugadores: el descalabro en la Copa ya se incluye dentro de los fracasos más rocambolescos de la historia contemporánea del Madrid, y el nuevo entrenador había podido hacer un entrenamiento. "Hemos tocado fondo estrepitosamente", dijo Carvajal, capitán del Madrid. En resumen: el Barça ha ido de menos a más y los blancos todo lo contrario.
Ya hacía tiempo que Florentino quería cargarse a Alonso. La derrota contra el Barça en la final de la Supercopa fue la gota que colmó el vaso. Además también se consideraba que el calendario permitiría un aterrizaje tranquilo a Álvaro Arbeloa en el banquillo: Albacete a domicilio, y Levante y Mónaco en el Bernabéu. El batacazo en la Copa ha encendido todas las alarmas, hasta el punto de que el club ha pedido compromiso e implicación directa a los jugadores para la visita del Levante de mañana (14 h). "Respeto mucho la opinión del Bernabéu y entiendo que el aficionado esté dolido, pero yo les voy a pedir apoyo para los jugadores. Las grandes hazañas se han conseguido con el apoyo del Bernabéu", ha verbalizado Arbeloa en la previa del duelo contra los valencianos, en una dinámica ascendente desde que Luis Castro se hizo cargo de la ronda.
Volver a escuchar silbidos en el Bernabéu no sería una novedad. De hecho, son uno de los motivos que explican la destitución de Alonso. Como los del día que cambió Vinícius en un triunfo deslucido ante el Sevilla. Internamente en el club blanco hay quien considera que cambiar al brasileño –que había hecho un partido espantoso– en el minuto 83 y exponerlo en el silbido del Bernabéu fue otro capítulo que lastra la continuidad de Alonso. La disputa con algunos de los pesos pesados –y su falta de autoridad por gestionar los egos de un vestuario complicado– ha sido uno de los grandes problemas del exentrenador blanco.
También se le giró especialmente en contra haber apartado al preparador físico Antonio Pintus, uno de los protegidos de Florentino. El presidente madridista consideraba que Pintus debía regresar, tras la concesión que hizo a Alonso para que llevara a su propio equipo de trabajo. El italiano se había quedado en el club como supervisor y ahora con Arbeloa ha vuelto a tomar las riendas de la preparación física. Sobre este aspecto, vinculado con la desastrosa eliminación en la Copa, el nuevo técnico blanco no ha querido añadir más leña al fuego: "No soy ajeno a todo lo que se dice, y si alguien quiere que mis palabras sean una crítica a Xabi, no la encontrará, se equivoca. Lo que ocurrió en Albacete fue un falta de juego, de físico. un privilegio trabajar en él, y trabajaremos para recuperar la mejor versión de los jugadores en todos los aspectos".
El consejo de Pep Guardiola que hizo daño al Real Madrid
Fue a medias, pero Alonso intentó "mear con la suya", tal y como le había aconsejado Pep Guardiola en la previa del Madrid-City. Unas declaraciones que también pesaron en el orgullo interno de la entidad presidida por Florentino. Especialmente porque con una versión no demasiado exuberante los citizens tuvieron suficiente para conquistar el Bernabéu. De hecho, pinchar en los partidos grandes le ha costado el cargo a Alonso: el PSG le endosó una goleada (4-0) en el Mundial de Clubes, el Atlético de Madrid le dio una manita (5-2), un Liverpool en plena crisis también le superó (1-0) y el City, sin hacer ninguna maravilla de partido, también le. Por último, el Barça le volvió a ganar la Supercopa (3-2).
En cambio, en Barcelona, tras el batacazo ante el Chelsea, Flick logró enderezar el rumbo y recuperar las sensaciones de un equipo que en la Liga mejora las cifras de la pasada temporada. Han sido determinantes los regresos de Joan, Raphinha y Pedri; la actitud innegociable de los futbolistas, que les reclama y exige Flick, que además logra tener bajo control los egos de una plantilla muy joven pero con tótems como Lewandowski; el aprovechamiento al máximo de las mejores versiones de futbolistas como Eric, Fermín y Ferran, así como la aportación desde el banquillo de jugadores como Roony y Olmo. La victoria en la Supercopa fue la estocada final en Alonso. Clasificarse para los cuartos de final de la Copa ha sido la confirmación de que el momento de los azulgranas contrasta con el de los blancos.