Había una mínima intriga por saber si José Luis Ábalos pondría en marcha los aspersores en su declaración judicial, pero el acusado optó por más bien lo contrario y desafió a la Guardia Civil a encontrar el botín de toda la corrupción que se le imputa. Según dijo, y destaca El Periódico en portada, que no se cobrara ni una sola vez efectivo entre los años 2018 y 2023 se explica porque un ministro “no va pagando por ahí”. En todo caso, resulta interesante ver qué hace la prensa que querría poner a Sánchez en el calabozo con este magro testimonio de Ábalos.
El Abc, por ejemplo, titula “Alivio en la Moncloa y Ferraz porque Ábalos no tira de la manta”. Es una frase que asume que hay un pozo de detritus por descubrir y que, sencillamente, el exministro no lo ha querido hacer aflorar. Por mucha pestilencia que el diario intuya, no deja de ser una formulación que se carga la presunción de inocencia. El Mundo, por su parte, hace aquello tan típico de los diarios enredados en sus fabulaciones que es soltar un titular incomprensible para el lector corriente: “La fiscal general limita el premio por colaborar contra la corrupción”. Básicamente, dice lo mismo que el anterior, pero lo atribuye a una maniobra oscura por parte de Fiscalía, aunque después en subtítulos y en la pieza eso se concreta regular. Supongo que lo que cuenta es dejar flotando en el aire el delicado perfume podrido del amaño judicial. Ya se sabe, a los jueces no se les puede criticar, pero a los fiscales sí, especialmente si favorecen presuntamente al gobierno. Finalmente, La Razón dice que Ábalos se “olvidó” de Pedro Sánchez. Un día más, asistimos al festín de ver cómo la interpretación se come la información. Tú ya puedes decir misa en sede judicial, que siempre habrá quien te atribuya motivaciones, estrategias espurias o amnesia.