El diario El País publica este lunes que León XIV manifestó a un grupo de obispos de la Conferencia Episcopal (CEE) que su principal preocupación es “la ideología de la ultraderecha” en España. El Papa lamenta que intenten instrumentalizar la Iglesia y su veneno insidioso contra los inmigrantes. Más de doce horas después de la aparición de esta noticia en portada, solo medios digamos de izquierda como Eldiario.es, RTVE, La Sexta y Público la recogen. En cambio, cabeceras que se caracterizan por ser altavoz de determinados prelados, generalmente los de palabra más áspera, miran a otra parte. Algún confidencial hace notar que la fuente es anónima, para ponerla en duda, pero el hecho de que la reunión fuera en noviembre y que en enero entidades destacadas de la CEE bendijeran la regularización extraordinaria propuesta por Pedro Sánchez hace pensar que el encuentro se saldó efectivamente con deberes para los de púrpura.
Yo, de momento, ansío leer qué harán en Abc, ellos que entrevistaban al presidente de la CEE, Luis Argüello, y conseguían que pidiera elecciones anticipadas. “La salida a este bloqueo institucional es dar voz a los ciudadanos”, declaraba, rompiendo el contrato básico de la Iglesia con el Estado, que es no inmiscuirse en los asuntos estrictamente políticos. También espero ver reacciones de los mismos medios que prestaron altavoz al ultramontano obispo de Oviedo, aquel que añoraba una nueva reconquista desde Covadonga y que rompía la unidad de la Iglesia diciendo que la regularización era una medida “populista y demagógica”. O de los que celebraban al obispo de Orihuela, que sugería que la regularización se hacía para conseguir más votantes para el PSOE, sin base para que hablemos de permisos de residencia, no de derecho a voto. A la espera de ver si informan puntualmente de este golpe de puño del Papa sobre la mesa, preparo ya las palomitas y pongo en la sartén, con permiso del obispo asturiano, el maíz.