El 'partido' periodístico del ARA y los suscriptores
La Fiesta de Verano del ARA organizó citas rápidas entre suscriptores y periodistas de la casa
Barcelona¿Cómo se hace un diario? ¿Qué cara tiene la persona que se esconde detrás de la firma que leemos cada día? Estas preguntas, y muchas otras, encontraron respuesta en la Fiesta de Verano del ARA, que tuvo lugar este miércoles y que incluyó unas originales citas rápidas entre suscriptores y periodistas de la casa. Era la primera vez que se realizaba esta actividad y, a ambos lados, se detectaban los mismos nervios que afloran en una cita romántica, aunque en este caso los participantes no se jugaban tanto como una supuesta felicidad sentimental.
En la Sala de Máquinas de la Antigua Fábrica Damm había dispuestas trece mesas, con dos sillas cada una. En un lado, una firma destacada del ARA, como Empar Moliner, Ignasi Aragay, Jordi Nopca, Juanjo Sáez, o la directora del diario, Esther Vera. En el otro, un suscriptor que tenía cuatro minutos para conversar y preguntar cualquier curiosidad que tuviera sobre el diario. Y, como es la norma de las citas rápidas, cuatro rondas para poder conocer el máximo número de personas.
Como en la vida real, las citas rápidas periodísticas fueron un ejemplo de diversidad. Había suscriptores llegados de todas partes: Martorell, Sabadell y Olot, entre otros lugares. Había lectores desde el primer número, pero también nuevos miembros de la comunidad del ARA. Uno de los veteranos recordaba la ilusión que sintió cuando vivió el nacimiento del ARA y se dio cuenta de que, por fin, había encontrado "su diario" después de muchos años de leer otras cabeceras que no le acababan de convencer. "Soy suscriptor desde el primer día", exclamaba, mientras confesaba cuál era su artículo diario preferido: "Soy un gran seguidor del "Paren máquinas, me parece una columna muy meritoria".
La admiración y fascinación entre periodistas y lectores era recíproca. Empar Moliner acababa la primera cita explicando emocionada la historia del primer suscriptor que había conocido, un hombre con una discapacidad visual que tenía que hacer grandes esfuerzos para leer, pero que no cejaba en la empresa. "Leo con el ordenador, porque así puedo hacer la letra grande. En papel no puedo leer, solo los titulares", le detallaba el suscriptor a Moliner. Jordi Nopca conversaba con dos mujeres que se declaraban fans suyas. "Leo todo lo que escribes, al dedillo", le dice una de las interlocutoras, que iba acompañada de una amiga que se acababa de hacer suscriptora.
Después de cuatro rondas de citas rápidas, el amor periodístico ya era palpable y los matchs se certificaban con fotos que inmortalizaban el momento, como la que pidió uno de los lectores al jefe de la sección de Internacional, Francesc Millan.