Pedro Sánchez le hace un favor a Iker Jiménez

Iker Jiménez en 'Horizonte'
Periodista i crítica de televisió
2 min

El miércoles por la mañana, el presidente del gobierno español lamentó, en sede parlamentaria, que Iker Jiménez, presentador del programa Horizonte, de Cuatro, tuviera audiencia. Lo hizo con resignación, después de señalarlo como una fuente de mentiras y desinformación vinculada a los partidos de derechas.Sánchez ha provocado un efecto Streisand. Mediaset ha cerrado filas con el presentador. El mismo anoche, Informativos Telecinco se hacía eco y diversas estrellas se han afanado en dar apoyo al compañero. El miércoles por la noche, Iker Jiménez se sentía poderoso y eufórico: “Vaya, vaya...”, exclamaba nada más empezar Horizonte, haciéndose el interesante. Presumió de la gran cantidad de mensajes de apoyo que había recibido. Y invitó a Pedro Sánchez al programa, admitiendo que estaba sorprendido de la importancia que le había dado el presidente. “Incluso me agrada”, decía. Él asumía, orgulloso, que Horizonte era molesto con el poder porque era un espacio de libertad. Se colgó medallas por la audiencia y la capacidad de investigación. “Para un periodista como yo, que ego tengo un poco, estar ahí en ese debate también me deja fascinado”. Carmen Porter, esposa y copresentadora de Jiménez, bromeaba: “Flaco favor me ha hecho a mí, que soy la que te tengo que aguantar. Y ese ego me lo tengo que llevar yo a casa. No sé si darle las gracias, yo, señor presidente, o pedirle que no le vuelva a nombrar, que si no... ¡se viene arriba!”. No hace falta decir que Horizonte tuvo un repunte de la audiencia después de la polémica.El comentario de Pedro Sánchez ha activado lo que podríamos llamar victimología estratégica: convertir los hechos en prueba de verdad. Iker Jiménez y otros presentadores que cargan contra las izquierdas hace tiempo que sostienen el relato de la disidencia perseguida por parte del poder. El comentario de Sánchez les sirve para confirmarlo. Las palabras del presidente español no erosionan la credibilidad de Jiménez, sino que la refuerzan y avalan la supuesta injerencia del poder político en la esfera mediática. Mediaset, experta en fabricación de conflictos artificiales, no podía imaginar un espectáculo mejor que este duelo. Ni Iker Jiménez podía aspirar a más, ni Pedro Sánchez a menos. El otro presentador que tuvo una jornada movida fue Pablo Motos, después de que una tertuliana suya, Rosa Belmonte, menospreciara con un comentario muy sexista a una tertuliana de Cuatro, Sarah Santaolalla. Al día siguiente, el presentador se disculpó. La polémica es de un machismo tan elemental que no hace falta profundizar en ella. Los hechos, sin embargo, no son accidentales. Belmonte lanza el dardo porque está en un espacio de complicidad, que comparte aquel marco mental. Las risas de Motos y Juan del Val y el hecho de que el presentador fuera incapaz de rechazar inmediatamente el comentario ofensivo y zafio lo demuestran. Reír es posicionarse y las disculpas tardías del día siguiente forman parte de una simple gestión de los daños. Por qué tanto El hormiguero como Horizonte hace tiempo que utilizan la degradación informativa como motor promocional. Son el tipo de bajezas que les traen nuevos adeptos.

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