Nos explicaba Zenón de Elea hace 2.500 años que la flecha que dispara Aquiles no llegará nunca a alcanzar a la tortuga a la que le ha dado cierta ventaja. Sostiene el filósofo que, antes, el proyectil deberá cubrir la mitad de la distancia que la separa del animal. Y que una vez llegue a esta meta, deberá llegar a la mitad del tramo que aún le resta. Y que como el espacio se puede partir en infinitas porciones, siempre habrá una mitad que recorrer. La paradoja, por desgracia, no le funcionará a Begoña Gómez. Por mucho que los diarios menos hostiles a Pedro Sánchez, como La Vanguardia o El Periódico, titulen diciendo que Gómez ha quedado “a un paso” de sentarse en el banquillo de los acusados, la apuesta más segura es que el juez Peinado no ha organizado todo lo que ha organizado para dejarla solo al borde del abismo judicial.
Los diarios de la caverna, claro está, se saltan a la torera el hecho de que técnicamente hay cinco días en los que pueden pasar cosas que le eviten la imagen de sentarse como acusada y dan por hecho ya no solo la vista oral sino la imputación de unos delitos sin la delicadeza del "presunto". Observamos, por ejemplo, la pirueta de este titular de El Mundo: “El banquillo espera a Begoña para «aprovechar» el poder de Sánchez”. El contraste de las dos Españas se manifiesta en la diferencia de tono del titular de El País, que habla de un procesamiento “después de una polémica investigación”, y el de La Razón, donde se consigna que el magistrado ha encontrado “diez indicios” que justifican juzgar a Gómez: claramente el segundo rotativo quiere sugerir que, con tanta acumulación indiciaria, seguro que hay un buen montón de culpa. Desde el punto de vista del lector, se ha hablado tanto del caso que la sensación es que la flecha ha recorrido ya todas las mitades de distancia que le tocaba recorrer. Gómez ya ha pagado pena de telenoticias y ahora solo falta que Peinado consiga recorrer aquella última mitad de distancia que tanto ansía.