La Sincronizada es el olímpico nombre despectivo con el que la derecha en las redes ha bautizado al presunto equipo de opinadores que, a la manera de Fuenteovejuna, defienden en tromba cada día el argumentario sanchista. Estos días, con los incendios de Madrid, hay quien señalaba cómo un mismo mensaje, con mínimas variaciones, se propagaba por X. “La gestión de Ayuso es bajar impuestos a los ricos” empezaban todos, algunos de los cuales eran bots evidentes. La acusación pasa por insinuar que los opinadores afines, que han conseguido un sillón en las augustas tertulias televisivas gracias a su filiación, habían recibido de Moncloa el credo del día y no se habían molestado mucho en hacerlo suyo: copiar, pegar y abajo. Seguro que el PSOE tiene estos mecanismos para influir de manera organizada en la opinión publicada, como los tienen el resto de partidos. No quiere decir que todos los opinadores tengan el culo alquilado: pero hay muchos que, sin demérito de sus virtudes, han llegado gracias a ser cuota. Y eso comporta un peaje personal. A partir de aquí, el ingenioso apodo de La Sincronizada solo es el intento de señalar en los otros la misma lacra que ellos llevan colgada.
Después he mirado las portadas y he visto que las del Abc y La Razón coincidían en poner bien grande una foto de los reyes hablando con afectados por el fuego. Habiendo imágenes impactantes de las llamas desbocadas, solo se explica optar por esta imagen sin ninguna fuerza por las ganas de lanzar un idéntico e intencionado mensaje político: que Felipe y Letizia están dando confort a las víctimas mientras Pedro Sánchez está encapsulado en su laberinto particular. De nuevo, se busca roer la legitimidad de Sánchez para gobernar, instrumentalizando la figura de los reyes. En uno de los diarios se destacaba que lo que hacía falta era “unidad”, según el monarca. Dejando de lado el vacío de apelar a este escaso argumento, es irónico que uno de los rotativos de la crispación como es La Razón haga suyo el concepto mientras divide y polariza tanto como puede y todavía un poco más.