Manual de excusas ridículas para defender lo indefensable

Un momento de 'La isla de las tentaciones'.
Periodista i crítica de televisió
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Desde que la semana pasada se hizo viral, a nivel mundial, una escena de La isla de las tentaciones con Montoya corriendo desesperado, han aparecido múltiples argumentos absurdos para justificar este formato.

"No hay ninguna intencionalidad más que el entretenimiento". Se equipara el entretenimiento a la ausencia de ideología. Una farsa. Cuando se utiliza esta excusa suele ser para disimular unos valores infames. Todo entretenimiento tiene unos valores implícitos.

"Lo miro para no pensar". La supuesta falta de mensaje es un mensaje en sí mismo. Crea la mentira interesada de que no es necesario reflexionar ante el entretenimiento.

"Lo miro para reír". La risa y la ridiculización son edulcorantes que normalizan un sistema machista, de cosificación, de estereotipos nocivos, de relaciones tóxicas y de tiranía de los cánones corporales hegemónicos. Por otra parte, la excusa olvida que la audiencia no siempre desarrolla una mirada crítica o distante.

"Todos tenemos derecho a la frivolidad". Esta trampa sirve para eludir la responsabilidad social de los medios, potenciar la vulgaridad y normalizar la violencia mediática y simbólica.

"Se ha hecho viral a nivel internacional". Por razones comerciales. Vincular algoritmos efímeros a la trascendencia, calidad o importancia del formato es ridículo.

"Tiene éxito entre gente muy bien situada popularmente". Argumentar que el programa lo miran futbolistas de élite es una falacia de autoridad, digna del bajo nivel del programa.

"Da tema a la gente para hablar al día siguiente". Esto no significa que la conversación sea necesaria o culturalmente relevante. Más bien fomenta un tipo de discurso que refuerza la superficialidad y la falta de mirada crítica.

"No es machista". Por supuesto que lo es. Los cuerpos femeninos se ajustan a los patrones establecidos por la mirada patriarcal masculina, los estereotipos de conducta corresponden a los roles caducos tradicionales, las frases de los concursantes son irrefutablemente sexistas y se señala a ellas como inductoras de la mala conducta masculina.

"Está muy bien hecho". La telebasura (que es lo que es) no viene determinada por cuestiones técnicas o formales, sino también de contenido. Y la mierda, para que te la tragues, te la tienen que dar muy bien envuelta.

"Todo es mentira". Que las polémicas estén teatralizadas o inducidas no exime de la transmisión de valores nocivos, porque tiene apariencia de realidad para una audiencia sin mirada crítica.

"Da lecciones para hacerse valer". No. Ninguna. Justifica que el amor hace sufrir, que los celos son síntomas de amor verdadero. El cinismo de Sandra Barneda diciendo que todo es para bien y prometiendo beneficios terapéuticos ante crisis de ansiedad y conductas tóxicas es estimular la humillación y la sumisión.

"Todos nos sentimos identificados en algo". Mentira.

"Tiene éxito porque reproduce un modelo de sociedad". Por supuesto. El más execrable. Y lo que hace La isla de las tentaciones es perpetuarlo.

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