¡Eureka!

De vender fideos a ser el rey coreano de la electrónica: así ha conquistado el mundo Samsung

El conglomerado asiático fundado por Lee Byung-chul tiene sus orígenes en un negocio de exportación de alimentación

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Eureka

El joven Lee Byung-chul llevaba semanas marcando el 1 de marzo de 1938 en el calendario. Ese día, se levantó temprano, salió de casa y se plantó frente a un edificio rectangular de tres plantas situado en el centro de Daegu, hoy una de las ciudades más importantes de Corea del Sur. En la fachada colgaba el cartel que él mismo había hecho colocar unos días antes. Se podía leer Samsung tres estrellas, en español–, el nombre de la tienda que estaba a punto de inaugurar. Lee Byung-chul había invertido una parte de la fortuna familiar en poner en marcha un negocio enfocado a vender, exportar e importar todo tipo de productos alimenticios de la zona: desde fideos coreanos hasta pescado seco, fruta y bebidas alcohólicas. Entonces, todavía no sabía que acababa de poner la primera piedra de una compañía que, 85 años más tarde, facturaría cerca de 30.000 millones de euros y sería una de las marcas más poderosas en un montón de sectores, como el de la electrónica de consumo, el de la construcción naval o el de las finanzas. ¿Cómo lo hizo?

La estrategia que trazó el joven para convertir la tienda en un imperio mundial tiene los ingredientes de una gran producción hollywoodiana: una familia adinerada, un empresario astuto, un país convulso y buenos amigos en el gobierno. De hecho, el contexto político y económico coreano de la época fue clave para que hoy el logotipo de Samsung luzca en tu móvil o en el horno que preside tu cocina.

Un país para impulsar

En 1938, cuando Lee Byung-chul atendía a su primer cliente, Corea vivía bajo el dominio colonial japonés. Durante esos años, el empresario se centró en el mundo de la alimentación y del textil. Ahora bien, en 1945, con el desenlace de la Segunda Guerra Mundial, todo cambió. Cuando las fuerzas japonesas capitularon, soviéticos y estadounidenses se dividieron Corea. En la parte norte, tomó el poder el activista comunista Kim Il-sung; en la sur, el político anticomunista Rhee Syng-man. El dueño de Samsung vio en las nuevas fronteras y la voluntad del nuevo gobierno de industrializar un país muy empobrecido la oportunidad para expandir su negocio. El primer paso lo dio en 1947, trasladando la sede de la empresa a Seúl, el nuevo centro económico y político del país. El segundo, en 1948, creando la filial Samsung Moolsan, especializada en operaciones comerciales y de la construcción.

"Samsung es un buen ejemplo de cómo pequeños talleres de la época aprovecharon la ola expansiva de la posguerra para crecer siguiendo el modelo asiático, cocinado en Japón y extendido también a las antiguas colonias niponas", contextualiza Xavier Ferràs, profesor de Esade experto en innovación. El experto resume en seis los ingredientes que han hecho de esta estrategia un modelo de éxito: saber crear empresas eficientes, atraer inversión extranjera, aprender de las empresas occidentales, generar producto propio, exportarlo y diseñar tecnología y ciencia propias. "Estados como Corea del Sur, China, Taiwán, Japón o Vietnam han desarrollado una política industrial con un gran apoyo y planificación por parte de sus gobiernos", añade.

Tener buenos amigos (y poderosos)

Lee entendió enseguida que, si quería hacerse de oro, debía ir de la mano del presidente Rhee Syng-man. Tejió buenas relaciones con él y consiguió que el estado le adjudicara contratos jugosos relacionados con el comercio exterior. Sin embargo, en 1961, un golpe de estado militar derribó a Rhee y el dueño de Samsung pasó a encabezar una lista de empresarios presuntamente corruptos que el nuevo régimen quería analizar de cerca. Salió adelante cambiando de amigos. Park Chung-hee, el militar que había asumido el poder, aceptó perdonarle la complicidad con el anterior presidente a cambio de que lo ayudara a transformar Corea en una nación industrial. La estrategia del flamante gobierno era clara: importar materias primas y tecnología, producir con la mano de obra barata coreana y exportar los productos al extranjero.

Para ello, el estado abrazó a empresas nacionales fuertes como Samsung, que con los privilegios otorgados por el gobierno no tardaron mucho en convertirse en grandes conglomerados. En 1963, Samsung abrió una división de seguros; en 1969, de componentes electrónicos; en 1974, de construcción de barcos; en 1980, de telecomunicaciones... "Hoy, Samsung es la empresa líder en número de patentes absolutas y la segunda en patentes de chips electrónicos, por ejemplo, de los que dependen todas las cadenas de valor del mundo", concluye Ferràs.

84 años de Samsung

1938

Lee Byung-chul inaugura Samsung, un negocio de alimentación

1945

Teje complicidades con el nuevo gobierno de Rhee Syng-man

1961

Se conjura con el presidente coreano Park Chung-hee para industrializar el país

2022

Es líder en número de patentes, mueve 30.000 M€ y es clave mundial para los chips electrónicos

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