Movilidad segura

Los peajes mediante viñeta, ¿una solución para la AP-7?

El levantamiento de las barreras en la autopista ha disparado el tráfico y ha tensionado la vía hasta el límite de su capacidad

Peaje.
16/08/2026 - 17:44 h.
3 min

Hace unas semanas, el Parlament de Catalunya aprobó una moción presentada por el grupo parlamentario de Comuns y refrendada por los votos de ERC, el PSC, Junts y la CUP para introducir un nuevo sistema de viñeta de pago para los vehículos que circulan a diario por la AP-7, una arteria de comunicación esencial para la movilidad del país que se encuentra al borde del colapso desde el levantamiento de los antiguos peajes de pago en septiembre de 2021.

El final del sistema de peajes en la AP-7 hace ahora cinco años ha supuesto un incremento muy sustancial del tráfico en esta vía entre Alicante y La Jonquera, especialmente en tramos de dos carriles por sentido o en las proximidades de ciudades y nodos industriales y logísticos importantes. El auge del tráfico pesado, especialmente de camiones, ha comportado la saturación de diversos tramos y el deterioro del asfalto de la autopista, así como un mantenimiento insuficiente que se materializa en vehículos abandonados en los arcenes, vegetación desatendida o baches y badenes que empeoran la circulación. 

La propuesta aprobada por el Parlament no prevé un retorno al viejo sistema de peaje, ni tampoco plantea un sistema de pago anual único. La propuesta prevé un nuevo sistema de viñeta que identifique los vehículos en el momento de acceder a la autopista y hasta que abandonen la AP-7 aplicando una tarifa variable en función de los kilómetros recorridos, el peso del vehículo y sus emisiones. 

Llegados a este punto conviene recordar que prácticamente la mitad de los más de 40.000 vehículos que a diario cruzan la frontera de La Jonquera son camiones, impulsados por la falta de una alternativa ferroviaria que canalice adecuadamente los flujos comerciales del arco mediterráneo y de buena parte del sur de Europa. De hecho, el mismo ministerio de Transportes ha afirmado que calcula que la liberación de peajes en la AP-7 ha supuesto un incremento del 80% del tráfico de vehículos pesados. Esta realidad se agudiza de forma dramática durante los meses de verano, debido al aumento de desplazamiento por las zonas costeras a causa del turismo extranjero y de inmigrantes de origen marroquí que se desplazan a su país en época de vacaciones procedentes de Francia, Bélgica o los Países Bajos, entre otros, cruzando la Península.

Con todo, el gobierno de la Generalitat de Cataluña y su Parlamento no tienen las competencias necesarias ni la titularidad de esta vía de alta capacidad y, por tanto, será la administración central del Estado, en este caso el ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible del gobierno de España, quien deberá decidir sobre la propuesta presentada por el Parlamento catalán.

Mejoras por valor de 500 millones, en el aire

Los diversos estudios licitados por el ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible han concluido que se necesitaría una inversión de más de 500 millones de euros para efectuar mejoras en cuatro puntos estratégicos de la AP-7 en Cataluña, como la construcción de un tercer carril por sentido entre Amposta y L'Hospitalet de l'Infant (un tramo de unos 38 kilómetros), un cuarto carril por sentido entre Vilafranca del Penedès y Martorell (unos 25 kilómetros), la construcción de un cuarto carril por sentido entre la B-23 y Martorell (unos 9 kilómetros) y la construcción de un cuarto carril por sentido entre Montornès del Vallès y Sant Celoni (un tramo de 30 kilómetros).

Con las ampliaciones proyectadas y sin un plan de actuación concreto a la espera de los trámites administrativos, presupuestarios y ambientales, las administraciones central y autonómica han firmado un convenio de cuatro años que prevé una aportación conjunta de 250 millones de euros para efectuar mejoras en una quincena de enlaces y nodos de comunicación para mejorar la fluidez y evitar la generación de retenciones de tráfico. 

Un atasco sin fecha de resolución

Hoy en día, la AP-7 se encuentra en un estado de saturación constante, especialmente visible este mes de agosto o en cualquier operación de salida y entrada, con repercusiones económicas importantes y que genera molestias y frustración a los usuarios habituales de la vía. A falta de realizar un corredor mediterráneo ferroviario que permita canalizar los flujos entre los puertos de Valencia, Tarragona y Barcelona con Francia y un plan que refuerce y mejore la circulación de los millones de usuarios (muchos de ellos de origen extranjero) que hacen uso de ella de forma gratuita durante los meses de verano, la AP-7 continuará siendo el principal quebradero de cabeza de la red viaria catalana.

Paralelamente, algunos expertos apuntan que implementar un sistema de pago mediante viñeta podría comportar que miles de camiones volvieran a circular por las carreteras convencionales como la N-340, con el incremento en el riesgo de accidentes y mortalidad que acumulaban estas carreteras antes de la gratuidad de la AP-7. De hecho, algunos estudios del Servei Català de Trànsit (SCT) dicen que la gratuidad de la autopista del Mediterráneo ha supuesto el ahorro de unas 2.200 víctimas mortales anuales en Cataluña.

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