Y sólo hace 15 días

El punto donde murió un sinhogar en Badalona.
16/01/2026
Periodista i activista social
5 min

"La plutocracia no tiene filosofía ni moral ni significado:
sólo puede tener un éxito material,
es decir, un éxito despreciable"
Gilbert Keith Chesterton

Esta mañana del sábado hará sólo dos semanas que nos levantamos, primero y repentinamente, con la noticia de los bombardeos sobre Caracas –cerca de 100 muertos impunes y ya olvidados–. Enseguida, en radio encendida, móvil hiperconectado como esos días en los que todo el mundo recordará dónde estaba y qué hacía, con la retransmisión en directo del secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Podían haber pasado muchas cosas y todavía sorprende lo poco que ha pasado. Al día siguiente, esto es, el cártel de Los Soles desaparecía del texto de acusación de la fiscalía. Sólo flotaba petróleo e ideología en putsch de Trump. Circulín. Y sí: hace sólo 15 días de la Doctrina Donroe –ya la vez hace dos siglos de la Monroe. Y sin embargo, nos parece ya una eternidad –los quince días y también los dos siglos. En la cuerda floja de la rifa caníbal del año iniciado, la duda espesa de quién será el próximo en recibir: Groenlandia, Irán, Colombia, Cuba, México, Gaza de nuevo o Ucrania de nuevo. Y la UE haciendo el papelino. Ha arrancado el 2026 con el revoltijo de la confusión, la despedida del mundo de ayer y trajinándola por varios acantilados que ya veremos dónde nos llevan, porque si ya sabemos cómo ha empezado el año, lo importante es implicarse para que no acabe como algunos pretenden. Pornográficamente, existe esta brutal declaración del lugarteniente Stephen Miller, intramuros y extramuros, que lo ha hecho saltar por los aires: "El mundo real está gobernado por la fuerza y ​​el poder: estas son las leyes de hierro del mundo". La brutalidad reivindicada llega a todas partes: Delta Force ya es en el mundo lo que el ICE está en casa. Una misma crueldad, dentro y fuera, pero con resistencias fuera y dentro. Y con Renee Nicole Good abatida por un agente que había combatido en Irak. Cuando Trump mata por igual de puertas afuera que de puertas adentro.

Más cerca, o tan lejos pese a pasar en la esquina de nuestro país, siete personas sin hogar han perdido la vida: han muerto en la calle, en plena ola de frío, entre primeros de diciembre y primeros de enero en el área metropolitana, mientras el número de personas sin hogar en Barcelona –1.982– bate récords históricos. Hipotermia de país: pasa de todo y nada pasa. La albiolada de Navidad en el Instituto B9 parece también lejana –¿dónde están cada uno de los ahuyentados y qué es de su vida precaria?– Continuamos encabezando –ininterrumpidamente y desde el 2010– el ranking de familias desahuciadas, a razón de 25 al día. La banca vuelve a anunciar beneficios milmillonarios, cerca de los 34.000 millones de euros en una nueva marca antológica. El campesinado levanta la voz y corta la calle, con mil motivos, frente al Mercosur que se firma hoy. Y cuando no es la peste porcina africana, es la dermatosis nodular o la lengua azul o la gripe aviar. Añadamos la declaración de la vicepresidenta de Médicos de Catalunya afirmando que "Vox es el único grupo político que nos defiende". Lo dijeron en rueda de prensa en el Parlament, junto a la formación ultraderechista y ultramontana. Luego ha habido desmentido del sindicato, negando cualquier alianza y desmarcándose de la confusión generada, que poco ayuda a la causa universal de la salud pública y de calidad, siempre en guardia agotadora.

Y mientras tanto, dos noticias juntas, que dice el dicho de que se entienden mejor. Ayer esto era más que evidente y flagrante. Por un lado, el encuentro que el empresario Emili Cuatrecasas prepara con Sílvia Orriols y 200 invitados para finales de mes en el Baix Empordà. Me descuadra poco, en lógica contemporánea e histórica, pero me pueden detallar la memoria. El propio Cuatrecasas condenado por fraude a dos años de cárcel por ocho delitos fiscales. El mismo despacho Cuatrecasas que flotaba en los papeles de Wikileaks, en un cable de la embajada americana de Madrid, donde se refería la pregunta de un fiscal Grinda que se afanaba: "¿Por qué Cuatrecasas no deja de defender a miembros de la mafia rusa?" En paralelo, la otra noticia del mismo día, en este mismo diario, informando de la nueva estrategia obrerista de que las extremas derechas han abierto para, saturada la frontera de voto con el PP, entrar en el abordaje de la cuestión de la vivienda y, de forma tamponera, abrir vía y canal en el votante de izquierdas decenas de todo racistas en los que se culpa de todo el migrante, la feminista o el ecologista más moderado. Daremos rodeo, anticipaba Camus en las cartas a su amigo alemán. De poco sirve criticar al fascismo, advertía Brecht, si no se critica al capitalismo que lo genera en tiempos de crisis. Ayer mismo la imprescindible Fina Birulés, con motivo del 50 aniversario de la muerte de Hannah Arendt, recordaba que la palabra libertad se lo estamos regalando a la extrema derecha y que el error mayúsculo es reducir el desbarajuste global a una cuestión fácil de "psicópatas". Y no: a Trump le han votado 80 millones. Y un reciente tuit de una víctima del nazismo lo recordaba hace poco: a los míos no les mató ni Himmler ni Goebbels, se los llevó el vecino.

Y, por último, lo que no viene de 15 días, ni tampoco va de 15 años, es esto de la financiación singular, en una doble perspectiva catalana. Catalunya afuera –que se ve que desayunamos champán y caviar– y Catalunya adentro. Cataluña fuera, el rayo que no cesa. Pero como los términos contables de moda que sacuden el debate son población ajustada y población real, permítanme ajustar datos, dado que es la semana de los barbudos: un 17% de la sociedad catalana arranca el año como lo acabó: en riesgo de exclusión social. Según un reciente informe de ESADE, el 50% de la población dispone del 5% de la riqueza del país; el 10 por ciento más rico se queda con el 59 por ciento. Como si nada hubiera cambiado –como si todo hubiera cambiado–. Pero como vienen curvas y más desigualdades, junto un binomio potentísimo, Yayo Herrero y Santiago Alba Rico, en busca de catapulta, cobijo y luciérnagas. Dice la buena de Yayo que debemos contraparafrasear a Aznar todos los días para no caer en la trampa de un derrotismo fatalista y funcional a los intereses de los ingenieros del caos. Y por eso Yayo sugiere que quien pueda hacer, a poco que sea, que haga y no deje de hacer, cada día más y en todos los frentes democráticos abiertos en canal –ninguna derrota, ninguna, por incomparecencia–. Santi remacha su consejo sosteniendo que en un "mundo ya desconocido" deberíamos hacer, como mínimo, tres cosas: conocerlo, hacer amigos desconocidos y no quedarnos nunca solos ni siquiera para pensar. Por no agachar nunca la cabeza en la era de los depredadores, la doctrina de la brutalidad y la tormenta desatada. Que se anuncien levantadas a diestro, a derecho ya derechas.

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