Opinión 06/10/2021

El análisis de Antoni Bassas: '«Ya los suspenderá la vida»'

El B2 es el nivel con el que los alumnos tendrían que salir del bachillerato. Es el que tendrían que tener al entrar en la universidad, no al salir. Y no lo tienen porque en Catalunya la escuela obligatoria, hasta los 16 años, no prepara adecuadamente a los alumnos en el inglés. Es un hecho. Y ya hace tiempo

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Hoy en la portada del ARA hemos puesto esta noticia: “El Govern renuncia a exigir un nivel común de inglés a los universitarios”. Y este nivel era la denominado B2, o sea, el que demuestra una fluidez básica en el idioma y una comunicación oral y escrita precisa. Pues bien, tal como titulamos en el interior, este nivel B2 ya no será requisito para tener título universitario. A partir de ahora, simplemente se exigirá a los estudiantes que acrediten “los conocimientos y las competencias suficientes” en una lengua extranjera. Cada universidad decidirá cómo demuestra que sus alumnos tienen un nivel muy adecuado de inglés o de la tercera lengua que sea.

La noticia es sorpresiva. Los estudios universitarios también preparan a los jóvenes para competir en el mercado de trabajo, y el mercado de trabajo es cada vez más internacional. Así pues, ¿cómo se puede prepararlos con un buen certificado de calidad lingüística, con una homologación internacional como puede ser el B2, si este nivel ya no será requisito para tener un título universitario? 

Pero todavía hay más. Resulta que todo esto viene de una decisión del gobierno de la Generalitat aprobada en 2014 (Artur Mas era el president) que decía que todos los graduados tendrían que acreditar a partir de 2018 un nivel B2 de una tercera lengua si querían el título. ¿Qué pasó? Que cuando llegó el 2018 las universidades dijeron que tenían muchos estudiantes sin suficiente conocimiento del inglés que no podrían graduarse, así que hicieron presión y consiguieron una moratoria de cuatro años que se acabará cuando finalice este curso. Total, que habremos llegado al 2022 y una norma aprobada en 2014 para el 2018 y prorrogada cuatro años más no se puede poner en marcha.

Esto es un fracaso. Como no podemos exigir, como en siete años no hemos podido hacerlo, fuera la medida y que cada universidad catalana establezca el criterio de suficiencia. Pues esto es un fracaso colectivo y un quedarse atrás en un momento en el que todo el mundo al que pertenecemos, el mundo desarrollado, corre mucho.

El problema es el déficit que descubre esta noticia: este título, el B2, es el nivel con el que los alumnos tendrían que salir del bachillerato. Es el que tendrían que tener al entrar en la universidad, no al salir. Y no lo tienen porque en Catalunya la escuela obligatoria, hasta los 16 años, no prepara adecuadamente a los alumnos en el inglés. Es un hecho. Y ya hace tiempo. Ha habido una mejora en el conocimiento del inglés de los últimos años, gracias a la escuela y a la música, y las series y los videojuegos, pero nuestros jóvenes no están preparados para ir por el mundo, desde el punto de vista lingüístico. ¿Cuánto dinero han gastado muchas familias en clases extraescolares de inglés para completar lo que la educación reglada no da?

Miren, soy de la opinión de que el problema que tenemos en el aprendizaje del inglés es previo. Es decir, cómo queremos hablar bien una lengua extranjera si hablamos mal la nuestra, el catalán. O el castellano. Te lo dicen los profesores universitarios, incluso de las carreras de letras: que los alumnos escriben mal, no dominan los signos de puntuación, tienen pobreza expresiva, las frases no concuerdan sintácticamente... Esto es grave porque no es que te cueste más encontrar trabajo, es que si no piensas con claridad ¿cómo quieres organizar tu vida?

El Govern renuncia a exigir un nivel común de inglés a los universitarios. Aquí es de plena aplicación la frase del que fue catedrático de derecho de la Universitat de Barcelona Josep Maria Pi i Sunyer, que al ser preguntado por los alumnos que aprobaban sin estudiar mucho contestó: “Ya los suspenderá la vida”.

Un recuerdo para los exiliados y para los represaliados. Y que tengamos un buen día.

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