Nos llega de Oriente Medio una noticia maravillosa. Han descalificado a 20 camellos de un concurso de belleza, el Festival de Belleza de los Camellos del 2026, que se celebra en la localidad de Mascate, capital de Omán. Los animales, que probablemente participaban sin querer, y de los que no sabemos el género, habían sido "retocados" con bótox para resultar más atractivos.
No debemos escandalizarnos, al contrario. En los concursos de belleza canina los perros (que tampoco han firmado ningún consentimiento con la patita) son perfumados, se les recortan las orejas o la cola, y se les rizan los pelos. Y me parece que no es muy diferente, claro, de lo que se hacía en Japón de vendar los pies de las mujeres, desde pequeñas, para evitar que los crecieran, porque los pies pequeños resulta que (todos recordamos el cuento de Cenicienta) son atractivos, por frágiles. Ni es muy distinto de lo otro que –no sé si todavía– se hace a las mujeres de la etnia birmana padaung, de ponerles anillas en el cuello desde los cinco años, para deformarles la clavícula y que muestren un cuello largo, que se ve que es elegante, como los de los cisnes (todos recordamos el cuento del patito).
Me resulta del todo estimulante que en este lugar de Oriente Medio, donde las mujeres van tapadas de arriba abajo y no podrían participar en un concurso de belleza (ni en un concurso de palabras encadenadas) se hagan concursos de belleza de camellos y camillas y se les implante bótox en los labios. Yo creo que si tienen que cambiarte por unos cuantos camellos, como dote matrimonial, al menos que vayan retocados, que a ellos se les ve.