El nuevo CIS dice que el PSOE amplía su ventaja respecto al PP, leo en el ARA. Pero si me miro las últimas encuestas de intención de voto, ya bajo el mandato del señor Tezanos, constato que casi todas las veces (salvo una) en las que ha encuestado, ha "sobredimensionado" –por decir las palabras que tocan– los resultados a favor del PSOE. Quizá sea eso que llaman "la cocina".
Siempre he dudado sobre lo que supone leer que un partido gana. Te imaginas, claro, que los votantes quieren siempre equipo ganador, que si están indecisos y leen que va a ganar, se apuntarán. Pero ¿y si fuera al revés? A mí, si estuviera indecisa o pensara que no iré a votar, me estimularía más, creo, que me dijeran que el partido que me interesa cae al suelo. O lo que no me interesa del todo pero que quizás podría votar por rabia a los rivales.
Entiendo, sin embargo, que las encuestas favorables ayudan sobre todo a los líderes. En un debate, en un mitin, está bien decir a los convencidos de que vamos a ganar, que la estrategia, sea la que sea, está yendo bien. La única cuestión, de todas estas disquisiciones, que me sorprende es pensar que esta "cocina" es molecular. Quiero decir que no debe haber por parte de la ciudadanía la sospecha de que se ha cocinado pensando también en una estrategia y no pensando en la verdad. Habría que hacer una encuesta para saber si cocinar las encuestas ayuda a los partidos o no les ayuda. Pero el resultado de la encuesta quizás también se cocinaría.