05/05/2021

India: el trágico coste de la pandemia

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Un trabajador en la ciudad india de Calcuta, uno de los lugares más tocados por la fuerte oleada de coronavirus  que vive el país.
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El drama que está experimentando la población india en relación con la pandemia del covid-19 ha sido ampliamente cubierto por los medios de comunicación internacionales. Esto ha contribuido a la movilización de la opinión pública y a las intervenciones de las organizaciones humanitarias. Las imágenes de personas que mueren a las puertas de los hospitales por falta de camas, medicamentos y oxígeno son terroríficas y recuerdan catástrofes humanitarias como las de Biafra y Darfur. Durante las últimas semanas, los que estamos en India hemos sido testigos de imágenes escalofriantes de un pueblo que sufre. Hemos oído continuamente sirenas de ambulancias que transportaban cuerpos. También hemos visto imágenes delirantes de crematorios llenos a rebosar, en funcionamiento de sol a sol. Hemos olido el hedor de los cuerpos carbonizados y oír los llantos de las familias afligidas. La escasez de oxígeno y la desorganización de hospitales y ambulancias son particularmente visibles y han cogido proporciones trágicas para esta desgraciada población que cada día cuenta muertes cada minuto. Así pues, se puede decir que la India feliz se ha convertido de repente en una imagen del juicio final.

El 27 de abril, la cifra de muertos por covid-19 registrada en India durante un mes superó los 200.000. En general, la situación actual de los pacientes con covid-19 es mucho más catastrófica que la que se ha vivido en los últimos quince meses en otros lugares del mundo. Desde que esta pandemia empezó, en febrero de 2020, no ha habido ningún país que haya experimentado una aceleración de la infección tan rápida. Conmovida y estupefacta, la opinión pública mundial empieza a preguntarse por las causas de una tragedia tan repentina en India.

Imagen de los crematorios masivos de víctimas de covid-19 en Nueva Delhi.

Sorprendentemente, esta nueva oleada de la crisis del coronavirus en India ya no es únicamente una plaga de los pobres. También ha hecho grandes estragos entre la clase media india e incluso entre las élites intelectuales y políticas. La semana pasada, el ex fiscal general Soli Sorabjee, uno de los juristas más brillantes de India, murió de covid-19. Varios profesores de universidades famosas también han muerto debido a las complicaciones de la enfermedad. Al primer ministro, Narendra Modi, se le acusa de haber hecho una mala gestión de esta nueva y repentina oleada de la pandemia, y el 25 de abril se vio obligado a reconocer que la epidemia es una “tormenta que hace tambalear el país”. También se le ha acusado de centrarse solo en las elecciones de unos cuantos estados, pero sobre todo en las de Bengala Occidental, donde su partido, el Partido del Pueblo de la India, se tuvo que enfrentar a uno de sus principales rivales políticos. En consecuencia, el partido gobernante de Modi perdió las elecciones clave de Bengala Occidental, pero consiguió mantener el poder en Assam a pesar de la crisis de covid de India. Según muchos analistas políticos de India, el otro factor importante de la oleada reciente ha sido el gran festival Kumbha Mela, celebrado en la fuente del Ganges, que reunió millones de peregrinos y que se tendría que haber aplazado hasta la fecha en la que se había previsto hacerlo, en 2022.

Tanto en términos de populismo político como de desigualdad socioeconómica, India continúa siendo un país extremadamente vulnerable a una epidemia de este tipo. La densidad de población del país, la promiscuidad en la que viven las familias pobres, los problemas de higiene y la existencia de un número particularmente elevado de poblaciones de alto riesgo se traducen en una afluencia de pacientes masiva que los servicios públicos de salud no tienen ni medios ni energía suficientes para abordar. Por último, pero no menos importante, es probable que el peaje humano de la epidemia sea muy alto. A pesar de que es demasiado pronto para decir hasta dónde llegará la crisis en India, que apenas empieza, no hay duda de que este país será uno de los más afectados del mundo. La campaña de vacunación de India, la más grande del mundo, empezó en enero del 2021 y tiene como objetivo cubrir 250 millones de personas hasta julio. Hasta ahora, se han administrado unas 150 millones de vacunas, que representan el 11,5% de la población, y solo 25 millones de indios han recibido las dos dosis. Tarde o temprano, la población india será vacunada contra el covid-19, pero de momento habría que pensar en las vidas indias que se pueden salvar mediante la solidaridad internacional.

Ramin Jahanbegloo es director del Centro Mahatma Gandhi por la Paz de la Universidad Global de Jindal

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