La EDITORIAL
Opinión 16/05/2021

La educación inclusiva también incluye cuidar a los superdotados

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superdotados, altas capacidades
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De ellos se habla menos porque se supone que no tienen problemas escolares, pero ni siempre es así ni el hecho que puedan traer buenas notas implica que no tengan necesidades especiales. Son los superdotados, un colectivo del cual se habla poco y que, como explicamos hoy en el dossier, tiene una problemática que a veces, por miedo al rechazo social, les hace disimular o esconder que son más inteligentes que la media.

Hoy nos centramos tanto en personas con altas capacidades, es decir, con un coeficiente intelectual de 120 puntos, unos 10 puntos más que la media, como también en los superdotados, que ya superan los 130 puntos. Y empezamos con la experiencia de cuatro adultos que no supieron que eran superdotados hasta que ya fueron mayores. Esto les trajo problemas, incluso fracaso escolar en algún caso -a pesar de que en otros era lo contrario-, y en varios casos problemas de socialización que no pudieron encarar hasta que tuvieron el diagnóstico de lo que les pasaba. Reconocen que hasta ahora no explicaban mucho cómo eran para evitar el rechazo de un entorno que muchas veces penaliza al que sale de la norma, también si es para ser más creativo o inteligente que el resto.

Algunos lo sufrieron en la escuela, donde casi siempre se aburrían, y ahora todavía lo sufren muchos niños y niñas que no han sido diagnosticados y que no entienden lo que les pasa, en un entorno en que a veces se autoexigen más de lo que hace falta y son vistos como empollones o bichos raros o tienen dificultades para atender en una clase que no les interesa, cosa que provoca bajo rendimiento y suspensos continuados. En Catalunya, de hecho, según datos del departamento de Educació, hay ahora 3.745 alumnos a los que se ha detectado altas capacidades, pero son muchos más. Se calcula que el 2% de la población es superdotada en Catalunya, y esto quiere decir que habría todavía unos 18.000 alumnos, de entre infantil y bachillerato, que no han sido detectados.

Las familias y los expertos reclaman para ellos más refuerzo y atención en las aulas para evitar el abandono, el fracaso escolar u otros problemas ligados muy a menudo a la dificultad para socializar. Hay opciones para atenderles, señalan los expertos, como acelerarles el curso, formar más docentes o usar con ellos metodologías que les estimulen.

Cuando hablamos de escuela inclusiva a veces solo nos fijamos en los alumnos que tienen dificultades porque no llegan a la media, ya sea por trastornos del aprendizaje, por situaciones sociales desfavorecidas o porque se han incorporado tarde al sistema educativo. En esta situación hay unos 130.000 niños y niñas en el sistema educativo catalán. Pero a pesar de que lógicamente concentran la mayoría de los esfuerzos, esto no tiene que hacer olvidar a estos otros estudiantes, con talento a veces oculto, que necesitan también apoyo y acompañamiento especial. Ayudar a los que destacan por arriba beneficia también a todo el conjunto.

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