Elionor, Sofía, Felipe y Letizia van justos
Me gustó mucho ver a los cuatro miembros de la familia real en un sofá, vestidos con la nueva equipación de la selección española de fútbol, viendo el partido de semifinales y abrazándose de vez en cuando. ¿Entiendo que debía ser la sala de estar de su casa? Un bar no era. No invitaron a amigos, que es algo que se hace cuando eres el que tiene la tele grande y pagas plataforma. Entiendo que los amigos (de las dos hijas o del matrimonio) debieron preferir bajar al bar. Se entiende muy bien. En el bar, hay algo para picar y beber, y, si todo va bien, tienen aire acondicionado. En cambio, en casa de los Borbón no había ni un triste platito de patatas rubias o de cacahuetes ni una lata de lúpulo, solo unos quesos con una dramática fresa encima. De ventilador no se veía por ningún lado. Quizás era de techo.
No es por presumir, pero yo, cuando invito a amigos o familia a ver partidos, para compensarles que se tienen que desplazar desde la capital al palacio, que está en las afueras, les hago un pan con tomate y les pongo una botella de picapoll y de mandó del Bages, para acompañar. Entiendo que, a mediados de mes, como estamos, no te puedes permitir muchas alegrías, porque el día veinte pagas los impuestos (a plazos) y quizás el IVA prorrateado, que es un dineral, y todavía falta mucho por cobrar (supongo que el sueldo de rey y de infanta lo cobras el día 30). Pero poner solo unos tristes vasos de agua es muy tacaño. Solo lo puedo entender si es que empezó el partido y aún no habían preparado nada. Quiero pensar que la abuela de la familia, la reina Sofía, que no estaba en la sala de estar, estaba en la cocina, preparando la tortilla de patatas, que es algo que te sale bien de precio, porque las patatas y la cebolla son baratas, y el aceite de freír lo recoges y lo reciclas.