Enviar tropas, desobedecer a Trump o aislarse del mundo

Foto de grupo en el Palacio del Elíseo de París, Francia, 6 de enero de 2026, de la cumbre de la Coalición sobre garantías de seguridad para Ucrania
11/01/2026
3 min

El pasado 6 de enero, Pedro Sánchez no acudió a una cita tan señalada como la Pascua Militar para acudir a otra cita, también militar, en París que era sin duda de mayor relevancia. Allí se reunía la que se conoce como Coalición de los Voluntarios, una reunión de una treintena de países –la mayoría europeos, pero también incluye Canadá, Turquía, Japón o Australia– que puso la estructura de lo que será el despliegue de fuerzas de paz en Ucrania una vez se llegue a un alto el fuego. La coalición fue una iniciativa del presidente francés, Emmanuel Macron, y del primer ministro británico, Keir Starmer, que lideran el grupo y, de hecho, se repartirán su coordinación, que se puso en marcha en marzo y poco a poco ha ido sumando nuevos miembros. Estados Unidos asistió por primera vez, como invitados, representados por el yerno de Trump, Jared Kushner, y el enviado especial Steve Witkoff. Esta coalición prevé desplegarse una vez se firme el alto el fuego, algo de momento en el aire, para asegurar, como dijo Macron, que el acuerdo no suponga "una rendición de Ucrania" y se eviten nuevas acciones ofensivas rusas pese al acuerdo.

En principio se pactó que Estados Unidos sería el encargado de vigilar y monitorizar que se cumpla el acuerdo, en coordinación con la coalición, pero sería ésta la que enviaría tropas, de forma voluntaria, sobre el terreno, para formar y "regenerar" el ejército ucraniano y asegurar el control por tierra, mar y mar. Es decir, apenas habría tropas de la OTAN en Ucrania pero sí habría tropas de los países que forman parte de la OTAN en Ucrania. Es un acuerdo pactado a nivel general, que ahora deben ratificar los países implicados y que aún debe acabar de definir del todo el operativo exacto para saber de qué se está hablando exactamente. En todo caso, ese 6 de enero el presidente español señaló que estaba dispuesto a enviar tropas a esta misión y que esta misma semana empezaría conversaciones con los grupos parlamentarios para asegurarse el apoyo del Congreso al operativo.

Hasta ahora, el ejército español ha participado en muchos operativos de la OTAN en misiones de paz en distintos países. En ese sentido, no es nuevo. Pero el contexto actual es muy distinto. Más teniendo en cuenta las ambiciones de Trump sobre Groenlandia, que pueden provocar una grave crisis en el seno de la OTAN. Todo apunta a que estas tropas de la coalición pueden ser el embrión de un futuro ejército europeo independiente de la OTAN y, por tanto, de Estados Unidos, pero eso tampoco está definido del todo.

Sánchez se reunirá ante todo con el PP en esta ronda de conversaciones. Y el líder popular, Alberto Núñez Feijóo, ya ha avisado de que no apoyarán si no hay concreciones. Sin embargo, sin el apoyo popular es difícil que haya acuerdo porque éste es un debate difícil entre los socios de izquierda del gobierno. Sánchez está jugando fuerte la carta internacional, también abrió la puerta a enviar tropas a Gaza, y está tratando de hacer equilibrios para asumir los compromisos con los socios europeos y atlánticos pero sin dejarse llevar por las exigencias de gasto y sacrificio que exige Trump. De momento ya le ha desobedecido en este tema, pero será difícil que pueda aislarse de los demás aliados europeos y renunciar a enviar tropas. Es necesario un debate a fondo sobre si el Estado debe sumarse al militarismo al alza en el mundo, pero no está claro que haya tiempo para hacerlo.

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