Estoy en casa de una amiga que vive en Santa Coloma. Los días se alargan y en la ribera del río hay mucha gente practicando deporte al aire libre. Los hay que hacen boxeo, los hay que corren, los hay que juegan a pelota. El espacio es agradable y cuidado, y se ve seguro y limpio. Me detengo un momento a mirar. Me gusta la normalidad que desprenden quienes lo usan. Antes, vivía en el Vallès, junto al parque de Collserola. Yo misma usaba el parque para ir a correr. Cuando hay un estado propicio para una actividad, es más fácil que esa actividad se lleve a cabo. Si vives en un lugar donde hay un circuito de bicicleta, donde ir en bicicleta sea fácil, será más probable que uses la normalidad de la bicicleta. Si hay un parque para hacer actividades al aire libre, es más probable que hagas actividades al aire libre. Es más probable que te hagas 'casteller' si vives en Vilafranca que si vives en Manresa, y es más probable que te hagas sommelier si vives en Manresa que si vives en Vilafranca, que no digo que no pueda ser.
Para ir a casa de mi amiga he cogido primero el tren que me ha llevado a Barcelona, y después el metro. En mi vagón había tres personas que leían. Los libros estaban recién empezados. En el tren veo personas que leen, pero nunca tantas como cuando se acerca Sant Jordi. Esto es porque los autores "sacan" libro (me hace reír mucho, el verbo) por estas fechas y, claro, entre ellos hay alguno que quieres leer enseguida. También por lo mismo que pasa con la ribera del río de Santaco (así lo llama mi amiga). Hay un estado propicio, un ambiente favorable. Está de moda. Yo tomo nota del mecanismo.