Hecha la trampa, aunque no hecha la ley!
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No puedo dejar de explicarlo, para que lo aproveche quien pueda. El pasado marzo se aprobó un decreto ley de vivienda que incluía, como todos sabemos, la prórroga forzosa de los alquileres a punto de terminar, por un periodo de dos años, con las mismas condiciones. En abril esta medida no consiguió los apoyos necesarios en el Congreso y dejó de estar en vigor, y el gobierno de España volvió a intentarlo, con un nuevo borrador de decreto ley en julio que, finalmente, no salió adelante por el bloqueo de los socios del gobierno de España y de Junts.
El piso de una persona cercana estaba en alquiler. Esta persona paga hipoteca por él, pero el alquiler es más barato (por los topes, no puede subirlo) y necesitaba venderlo. Se lo comunicó a los inquilinos. Y bueno, los inquilinos, bien asesorados, le enviaron un burofax el día concreto en que la ley ya había, digamos, salido del horno y aún no se había publicado en el BOE, pero tampoco se había, todavía, tumbado. Aprovecharon este limbo legal para conseguir, de facto, esta prórroga de la que ahora disfrutan.
Por tanto, si ahora, con un nuevo decreto ley, se inicia el mismo recorrido (y el decreto se tumba otra vez), todos los inquilinos con contrato pueden hacer como los de esta persona cercana a mí. Envían un burofax el día que toca y ya tienen dos años de margen. A mí la ley que te da una prórroga de dos años me parece un parche, y soy absolutamente solidaria con esta persona cercana que quería venderse el piso, y así dejar de pagar la diferencia entre hipoteca y alquiler. Digamos que la persona cercana no es un fondo buitre, sino más bien un fondo perroflauta. Pero también sé que la vivienda es la principal preocupación de todos nosotros (que la pagamos con sudor, sin ninguna compensación de impuestos, como por ejemplo en el País Vasco) y sobre todo de los jóvenes que vienen, que no podrán formar una familia ni a los 40 años porque no tienen, como se dice, “un lugar donde caerse muertos”.