Los inicios

Una mujer embarazada se realiza una ecografía en una imagen de archivo
05/01/2026
Escritora
3 min

Hace una semana, a punto de terminar el 2025, hablé de los finales, que suele ser algo que deja un sabor amargo. Para compensar a los lectores, hoy, nada más empezar el 2026, repasaré el gozo que, habitualmente, nos proporcionan los inicios. Aunque el presidente de Estados Unidos quiera amargarnos el inicio de este año.

Inicio, principio, debut, estreno, alfa, aurora, fundamento, origen, entrada, arranque. Todas estas palabras tienen ecos positivos y llenos de esperanza. Empezar un curso, estrenar un abrigo, empezar un libro o un jamón. Siempre hay ilusión, deseo de éxito, entusiasmo. También hay algo de inquietud: los nervios del estreno de una obra de teatro, el miedo al fracaso por si no terminas el proyecto que empiezas, el conocido "pánico de la hoja en blanco" cuando te dispones a escribir un poema, un artículo o una novela. Los inicios nos provocan sensaciones diversas y estados de ánimo que nos hacen sentir vivos. Son estimulantes. Dicen que vivir es básicamente tener proyectos.

El poeta que nos cansamos de citar durante los años del proceso independentista, Miquel Martí i Pol, lo dejó escrito y no hay mejor manera de decirlo: al inicio, todo está por hacer y todo es posible. Empezar es un verbo que lleva incorporada la esperanza y la fe: empezamos porque estamos seguros de que podremos hacer lo que nos proponemos, y que va a salir bien. Ya lo decía Benjamín Constante: "Maldito aquel que, en los primeros momentos de una unión amorosa, no crea que esta unión debe ser eterna". Es importante creer en lo que ponemos en marcha. Después –y todos tenemos experiencia– vendrán los obstáculos, el fracaso y la inevitable frustración. ¡O no! Hay proyectos que tienen éxito, matrimonios que duran y luchas exitosas.

Lo importante, ahora que acabamos de desenredar un año nuevo de trinca, es recuperar a aquella criatura que llegaba a la escuela a principios de curso, con la bata impecable –con todos los botones y sin manchas–, los libros recién forrados, las páginas limpias y pulidas sin ningún zorro.

¿Y qué me dice del momento de estrenar la caja de colores Caran de Ache, aquellos lápices tan bonitos, afilados y perfectos, todos del mismo tamaño, que nos habían traído los Reyes?

El gozo de estrenar el jersey que nos han regalado y que aún huele a la tienda y tiene esa textura que, después del primer lavado, no se recuperará nunca más.

Hoy es un día para pensar en los inicios, para recuperar buenas sensaciones: el momento del coche cargado y el viaje por delante; la primera noche que duermes en una casa nueva y puedes imaginar todo lo que te tocará vivir en los años venideros; cuando, en la propia librería, abres la novela que acabas de comprar y lees la primera frase, como una promesa de todo el placer lector que te espera. Es justo el momento en que vuelves a ser un niño y recuerdas la excitación que se te contagiaba cuando papá o abuela decían la frase mágica: "Érase una vez..."

Y, finalmente, están los inicios de las cosas realmente importantes: los primeros días de un enamoramiento. La primera vez que, como si fuera por error pero buscándolo, está el primer contacto entre las dos pieles; el primer beso, el primero "te quiero".

Y aún, el inicio en mayúsculas: cuando en una sala fría y blanca, de repente, sientes el latido furioso de un corazón pequeño y valiente y sabes que tu vida ha cambiado para siempre.

¡Que tenga un buen 2026!

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