La muerte de esta chica que se llama Noelia
Oímos en la radio el caso de Noelia, la chica que cuando lean estas líneas habrá recibido la eutanasia. Nos han hablado de ello. Sabemos que su padre se opone a la muerte con el apoyo de Abogados Cristianos. Pero la diferencia es que, hace unos días, ella concedió una entrevista a la televisión. Entonces el "caso de Noelia" pasa de ser general a ser concreto. La chica habla de su padre. El padre ha dicho: “Ella para mí está muerta”. No quiere saber nada de ella, porque quiere morir, y como quiere morir, y él no quiere que muera, dice que ya está muerta. Ella, en la tele, se queja de que no le llama. Explica que pasó por varios centros de menores, que su abuela, con quien vivió, la maltrató psicológicamente. Pero dice “abu”. Dice: “Vivir con la abu fue un infierno”. El caso no es “
solo” una chica parapléjica que quiere morir. Es una chica a la que violaron y que, como reacción, se quiso suicidar sin conseguirlo.
Si fuera mi hija querría que viviera, pero ¿querría que viviera a cambio de su odio por haber hecho que viviera? El hecho de que Noelia haya hablado por la tele, haya dicho “
abu” y se haya quejado de que el padre no le llama me hace pensar que quizás, solo quizás, hay cosas de la vida que le parecen interesantes. No ha hablado en genérico del derecho a morir; ha hablado, en particular, de su abuela y de su padre. Pienso si querer morir no es parte de una enfermedad terrible que podría ser tratada, pero pienso, también, que todo el mundo tiene derecho a no vivir si su cuerpo es una prisión. La televisión, la entrevista que ha concedido, me conmueve, porque no dejo de pensar que la elección de la eutanasia, en la sociedad en la que vivimos hoy, es también, como otras elecciones, una elección banal, precipitada, una caja de Pandora abierta que ya no se podrá cerrar. Pero no quiero pensarlo, porque estoy a favor de la muerte digna. Pero en genérico. La concreta Noelia me rompe el corazón.