Editorial

La nube y la autonomía estratégica

El consejero de la Presidencia, Albert Dalmau, ha presidido la Mesa Institucional de Impulso de Centros de Datos.
07/07/2026
2 min

BarcelonaActualmente, la Unión Europea (UE) camina hacia la llamada autonomía estratégica, que significa hacer todo lo posible para ser menos dependiente de terceros, especialmente de los Estados Unidos y de China. El club de los Veintisiete lo potencia en todos los ámbitos. La pandemia de la covid nos enseñó que dejar en manos de otros países o bloques comerciales la producción de elementos que van de las mascarillas a los hidroalcoholes para evitar las infecciones supone un riesgo muy elevado, tanto por acceso a los productos como por los precios que se han de pagar en caso de necesidad urgente. También las crisis geopolíticas provocan disfunciones en las cadenas de suministro cuando se depende mucho de materiales y productos de determinados países. Europa lo ha podido comprobar con el cierre del estrecho de Ormuz.

En el mundo de la tecnología, desde los chips hasta el cloud o nube, el acceso a programas, el almacenamiento de datos e información a través de internet... también se ha producido esta subordinación, que se ha generado durante años, a gigantes tecnológicos especialmente de los Estados Unidos, a través de filiales de Amazon y Microsoft, por ejemplo. De hecho, estos grandes conglomerados tienen en sus manos datos y todo tipo de información delicada de ciudadanos y también de las administraciones. Actualmente, un 80% de los servicios de la Generalitat están alojados en una nube privada.

En este contexto, el gobierno de Salvador Illa ha apostado por crear su propia nube para incrementar la soberanía sobre los datos que utiliza, en el marco de la Estrategia de Autonomía Tecnológica de la Generalitat de Catalunya (Estratec). El ejecutivo catalán asegura que el modelo de nube pública soberana que propone es "pionero" en la UE por su nivel de cumplimiento de los estándares de soberanía digital. Será, añade, el primero con sus características en acreditar el nivel SEAL 3 del marco europeo de soberanía de la nube; es decir, que será capaz de garantizar que todos los datos que se alojen estén bajo control de las regulaciones europeas.

La Generalitat ha abierto la licitación del contrato, que tiene un valor aproximado de unos 481 millones de euros durante los primeros ocho años, aunque el objetivo es "mantenerlo una vez superado este periodo". Una vez el cloud público soberano esté en funcionamiento, se alojarán un 40% de los datos de la administración, que corresponderán a servicios públicos que se pueden considerar sensibles, como los de salud o seguridad. Un 30% se quedarán en un cloud privado, y el otro 30% operarán desde un cloud público para "aprovechar su capacidad de innovación y escalabilidad", según el plan diseñado por el departamento de Presidencia que dirige el conseller Albert Dalmau.

El nuevo cloud público soberano deberá estar situado en Cataluña, y se conectará al resto de infraestructuras del país para "garantizar la protección de la información, la trazabilidad de los servicios y un cumplimiento superior a los requisitos normativos aplicables". Esta iniciativa, junto con la gigafactoría de inteligencia artificial (IA) a la que opta Cataluña, configura un modelo de autonomía digital y competitividad tecnológica que pretende garantizar la soberanía y el control de los datos reduciendo el dominio del sector privado, especialmente de multinacionales de potencias que compiten con la UE.

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