Pallach y la dureza política actual

La República vista por Josep Pallach cuando tenía 12 años (1932)
06/02/2025
Ingeniero industrial y exministro.
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Hace unos días se ha publicado un libro sobre la vida de Josep Pallach, del reconocido periodista y escritor mataronense Joan Safont. No le extrañará que lo haya comprado y leído. Me ha interesado mucho el capítulo 5, correspondiente a los últimos años de su vida, el fin de la dictadura franquista y el inicio de la Transición. Es la etapa en la que yo le conocí y tuve una buena relación de amistad y colaboración. La lectura me ha hecho revivir hechos de hace unos 50 años, que vuelvo a recordar y que me gusta explicar, ya que creo que fueron importantes para el futuro de Cataluña, para nuestra relación con el Estado y para el papel que jugaron los diferentes partidos políticos catalanes de orientación socialista. Me centro sólo en tres puntos de mis recuerdos.

1. Mi política antes de Pallach. Durante los años 60 y principios de los 70 yo no conocía a Josep. Eran unos años en los que no había actividad política permitida, pero sí que había mucha política oculta, que no se hacía a través de partidos sino de espacios y organismos que tenían otros fines formales, como sindicatos obreros, agrupaciones empresariales, grupos universitarios, colegios profesionales, organismos de la Iglesia o fundaciones privadas. No formé parte de ningún partido, pero hice mucha política a través de muchos de esos grupos. Entre otros, fui delegado de la Escuela de Ingenieros Industriales, directivo del ICESB (Instituto Católico de Estudios Sociales de Barcelona), cofundador y dirigente de Justícia i Pau, decano del Colegio de Ingenieros Industriales de Catalunya, dirigente de ANIEL (Asociación Nacional de Empresas de Electrónica) va claramente el fin de la dictadura y preparaba la llegada de una situación democrática, con la autorización de partidos. Hasta ahí, tuve muy poca relación con Pallach.

2. Pujol y Pallach. Esta tarea, complementaria a mi trabajo empresarial en el mundo de los computadores, supuso conocer y colaborar con muchas personas claramente políticas que preparaban el retorno de partidos de los años 30 o la creación de nuevos partidos. Jordi Pujol y Josep Pallach, uno directamente y otro a través de conocidos comunes, me invitaron en fechas muy próximas a asistir a dos reuniones, en el monasterio de Montserrat, en las que se pusieron las primeras piedras de lo que serían Convergència Democràtica y el Partido Socialista de Catalunya - Reagrupament. Mi relación con Jordi era sólida desde hacía tiempo y, en cambio, con Josep era muy reciente, pero me gustaba mucho más su orientación social. Dije con franqueza tanto a uno como a otro que iría a las dos reuniones y después tomaría una decisión. La orientación sociodemocrática de Pallach era lo que buscaba, y ésta fue mi decisión. En los años que estuve en el gobierno, en Madrid, y en la Comisión, en Bruselas, ayudé tanto como pude el presidente Pujol, tanto porque era el presidente de mi país como por nuestra buena relación personal.

3. El socialismo en Cataluña. El período en el que participé en la gestación del nuevo partido socialista, bajo la iniciativa de Pallach, fue una época importante. Entonces existían en el país tres grupos diferentes que querían ocupar el espacio de la socialdemocracia: el PSC-R, el PSC-C y la presencia del PSOE español. Recuerdo aquellos cuatro o cinco años como un período de discusión, pero a la vez de una gran voluntad de colaboración y entendimiento, pensando mucho más en lo que sería bueno para el país y los catalanes que en los propios intereses de cada grupo. La actitud de Pallach, tanto cuando vivía como cuando lo recordábamos, ayudó mucho en estas prioridades de entendimiento.

Pongo tres ejemplos que me afectaron directamente y que sostuve con gusto. Para las primeras elecciones al Parlament constituimos una lista única entre gente del PSC-Reagrupament y Convergència i Unió. En el campo del socialismo democrático logramos unificar a los dos PSC catalanes y pactar con el PSOE su incorporación al nuevo partido: fue el nacimiento del actual PSC sin ninguna letra más. Y con ocasión de mi entrada en política en las elecciones municipales que viví en Mataró, fui elegido alcalde con los votos del PSC, de CIU y del PSUC, lo que significó el apoyo de 22 de los 25 concejales del Ayuntamiento, y me permitió una gestión consensuada y eficiente. A menudo creo que actualmente necesitamos situaciones como éstas, tanto a nivel local como autonómico, estatal y europeo, si queremos que los ciudadanos vean más resultados y no discrepancias, enfrentamientos e incluso insultos. Recordamos el espíritu de Pallach.

Termino con una anécdota muy triste. A la salida del III Congreso de PSC-R, Pallach me dijo si podría acompañarle a Alemania, ya que tenía que ir a negociar con Hans Matthöfer y Willy Brandt la posibilidad de recibir unas ayudas económicas de los socialistas alemanes, y yo podía ayudarle. Le dije que contara conmigo, y me dijera qué día... Al día siguiente murió.

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