Presupuestos de segunda vuelta y con "cajitas"

La consejera de Economía, Alícia Romero, entrega al presidente del Parlament, Josep Rull, el proyecto de ley de presupuestos
23/05/2026
Adjunto a la dirección
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BarcelonaPocas veces (muy pocas o nunca) se asiste dos veces en un año a la presentación de un mismo proyecto de presupuestos. Es lo que ha pasado en esta ocasión en el Parlament, donde han entrado las cuentas para lo que resta de ejercicio, después de que el pasado febrero se acabaran retirando por desacuerdo con ERC.

Ahora, el gobierno de Salvador Illa, después de aguantar unos meses con un suplemento de crédito –la fórmula de los republicanos para distanciarse temporalmente del ejecutivo del PSC, pero sin romper ni provocar unas elecciones, como ya pasó el año pasado–, consigue tener sus primeras cuentas de la legislatura, que comenzó en 2024. Esto también servirá para dar aire al Govern, a diferencia de lo que pasa en el ámbito estatal, donde el ejecutivo de Pedro Sánchez va por el camino de acabar los cuatro años de mandato sin cuentas públicas.

El hecho es que, a pesar de haber transcurrido tres meses desde la anterior presentación y de incorporar acuerdos, especialmente con ERC pero también con Comuns, la cifra total del presupuesto es la misma que en febrero, 49.162 millones de euros. ¿Magia? Pues el secreto son unas "cajitas" –en la terminología utilizada por la consellera de Economia, Alícia Romero–, unas reservas de recursos que se hicieron por si se alcanzaban acuerdos con los potenciales socios. Se hizo a través de dos disposiciones adicionales. La primera, de 360 millones que se incluyeron en el fondo de contingencia, para cubrir posibles pactos con los republicanos que no se alcanzaron finalmente y que, por tanto, ya estaban incorporados a las cifras totales de febrero.

Los 530 millones restantes llenarán otra "cajita" que se reservó y que son ingresos de más previstos gracias al dinamismo de la economía, a la cual no parece haber afectado ahora por ahora de manera drástica el impacto de la guerra en Irán. La disposición adicional establece que estos recursos, que acabarán incrementando la cifra total del presupuesto –si verdaderamente llegan–, irán a cubrir los pactos con los socios que han permitido sacar adelante las cuentas. La única duda, siendo como son unos presupuestos que se empezarán a ejecutar en verano, es si se conseguirán las cifras de recaudación de más previstas. El volumen de ingresos acostumbra a ser mucho más difícil de acertar que el de gastos, que son ciertas y crecientes. Es bien cierto que pueden ser menos, pero también pueden ser más. Ya lo veremos.

Según el proyecto de ley, los ingresos no financieros, 48.231 millones, aumentarán un 27,9% respecto a las últimas cuentas aprobadas, las del 2023. Destacan los procedentes del modelo de financiación, 32.894 millones, con un alza del 30,3%, y los procedentes de impuestos propios y cedidos, con un récord de 6.481 millones y un incremento del 30,6%.

Y otra cuestión es la de un posible acuerdo con los maestros. Ante esta posibilidad no hay prevista otra "cajita" o reserva de recursos, como ha pasado con los pactos con ERC y Comuns, y si con la dotación de Educación no hay suficiente, que será lo más probable, se tendrán que sacar los dinero de algunas otras partidas. En el Gobierno son optimistas, porque consideran que de un presupuesto de 50.000 millones no costará mucho sacar recursos para los docentes. Quizás no habría ido mal tener en la reserva otra cajita.

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