Una técnica del laboratorio de Reig Jofre observando unas muestras ayer a la planta de Sant Joan Despí.
20/05/2026
3 min

El premio Nobel de economía Paul Krugman describió muy bien la importancia de una variable económica que es fundamental, aunque resulta desconocida para la mayoría de los ciudadanos. "La productividad no lo es todo, pero a largo plazo lo es casi todo", dijo. El hecho es que una cosa es crecer y otra progresar o prosperar. O, siendo más llanos, una cosa es el volumen o la cantidad –el producto interior bruto (PIB) aumenta y en Cataluña ya ha superado los 300.000 millones de euros– y otra la calidad, es decir, cómo se distribuye este pastel entre todos los que viven en una determinada economía.

El Informe Fénix, que han presentado un grupo de economistas catalanes de primer nivel, incide en uno de los problemas, si no el principal, que afecta a la economía catalana: el elevado peso de actividades económicas basadas en salarios bajos y que se benefician de lo que aporta al conjunto una parte más pequeña con un valor añadido por trabajador más elevado. La realidad es que un aparente dato positivo como es el crecimiento del PIB, que mide la actividad económica en un territorio a lo largo de un año, ha subido, pero si se calcula por habitante (mide el crecimiento de la productividad y la riqueza general de la población), se ha estancado o caído, porque la población ha aumentado a un ritmo mayor.

El síntoma lo han detectado muchos otros estudios, y el Círculo de Economía creó incluso un grupo de trabajo para analizar posibles soluciones. Los economistas del informe presentado este viernes advierten que "en algunos casos, Cataluña ha experimentado un proceso de especialización relativa hacia sectores de baja productividad". Y esto, a pesar del avance de las grandes cifras, significa que no aumenta la riqueza per cápita. De hecho, los países más ricos y con unos niveles más elevados de bienestar social están, también, entre los más productivos del mundo. Los autores del informe proponen algunas soluciones, como reducir las ventajas fiscales a sectores como el turismo.

El hecho es que, como que el día tiene 24 horas –una variable que no se puede cambiar–, una economía, una empresa o un territorio son más productivos cuanto menos capital y trabajo requieren. Y por eso se necesita el máximo de empresas que se dediquen a actividades de más valor añadido, que inviertan en mejoras productivas y en innovación. Pero esto ha de ir acompañado de un nivel formativo –también de educación continua y reciclaje–, de infraestructuras públicas y de una regulación y seguridad jurídica que propicie la actividad empresarial. Por eso tiene mucha importancia disponer de unos presupuestos públicos con suficientes recursos para establecer un clima que fomente la productividad.

En Cataluña se ha producido una dualidad en el mercado de trabajo. Por una parte, como dice el informe, una parte en "sectores de alta productividad", como las industrias química y farmacéutica, las telecomunicaciones, la investigación científica o servicios profesionales, con sueldos elevados. Y, por la otra, un segmento que ha crecido mucho más con "sectores de baja productividad", como por ejemplo "la industria de productos alimentarios, servicios auxiliares y hostelería". Hay algún síntoma de que el modelo cambia, pero hay que acelerarlo porque más valor por individuo, o sea más productividad, genera salarios más altos y asegura la sostenibilidad del estado del bienestar.

stats