El Ayuntamiento de Calvià, en Mallorca, vuelve a celebrar este año (ya lo hizo el pasado) una festividad llamada Saint George, que viene a ser Sant Jordi pero dirigido exclusivamente a los turistas y a los residentes británicos, muy abundantes en este bello lugar de la sierra de Tramuntana. El Ayuntamiento de la villa, gobernado por el PP con el apoyo de Vox, considera (son palabras textuales de su página web, traducidas del castellano) que les corresponde “poner en valor la importante presencia británica en el municipio, y fomentar la convivencia a través de la cultura, la música y el ocio compartido”. A tal efecto, y en la localidad costera de Palmanova, “tendrá lugar esta jornada festiva que incluye una extensa programación de actividades para todas las edades en un ambiente familiar y multicultural”. Las susoditas actividades “resaltan la identidad inglesa y la vitalidad de este colectivo con una importante presencia en el municipio”. Los gobernantes de Calvià han descubierto el multiculturalismo de blancos con blancos, lo que vendría a ser el multiculturalismo turístico. Esta bella celebración no tendrá lugar en la festividad de Sant Jordi, sino este próximo domingo 26 de abril, para favorecer que la gente pueda salir a pasear tranquilamente con las criaturas. Si los británicos están de humor, quizás podrán saludarlos y hacerse una foto con ellos. Las “actividades culturales” incluyen conciertos de tributo a los Beatles y a Freddie Mercury, talleres de pintarse la cara, mercado “artesanal”, y pasacalles “temáticos” sobre la leyenda —aquí la traducción es imposible— de San Jorge y el dragón.El Saint George de Calvià, no hace falta casi ni decirlo, prescinde de cualquier referencia a Sant Jordi y a la cultura y la lengua propia de Calvià, de Mallorca y de las Baleares, que son la lengua y la cultura catalanas. Forma parte de una visión política que considera la isla un enclave español, y si conviene también británico, y que al mismo tiempo no se descuida de trabajar en la proyección turística del municipio (la única y verdadera obsesión de unas élites con una relación patológica con el dinero fácil) bajo el signo de la desestacionalización, un concepto que antaño reivindicó el progresismo pensándose que se trataba de repartir mejor el turismo y su impacto a lo largo del año, pero que ha acabado queriendo decir masificación y colapso tantos meses como sea posible. Hace tiempo que Calvià tiene gobiernos municipales ultraderechistas que se tienen que enfrentar también, cada año, a un dilema: Jaume I y sus tropas desembarcaron en Mallorca el 10 de septiembre de 1229 en Santa Ponça, justamente dentro del término de Calvià, y les resulta un problema celebrar la efeméride porque entonces tienen que hacer equilibrios para ocultar que aquellos cristianos que mataban moros (bien) eran catalanes (muy mal).El día antes de Saint George, el sábado 25, se celebrará en Calvià el Día del Libro, con puestos de este producto. Quizá sea a tiempo de asomarse el escritor Mendoza, que encontrará en Calvià una celebración alternativa a Sant Jordi muy semejante a la que él exigió hace unos días.