El papa León XIV hace un gesto al final de su discurso durante su visita a las Cortes Españolas, al lado de Francina Armengol, presidenta del Congreso de los Diputados de España, y Pedro Rollán, presidente del Senado, durante su viaje apostólico a Madrid, España, el 8 de junio de 2026.
08/06/2026
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En su escrito La visió artística i religiosa d'en Gaudí –en Quaderns Crema–, Francesc Pujols sostiene que la Sagrada Familia es, en realidad, la tumba del catolicismo. Escribe Pujols: “En lugar de ser [Gaudí] el constructor de la primera catedral de la Religión Verdadera, tuvo la fatalidad de ser el constructor que comenzó, sin acabarla, la última catedral de la más grande de las religiones falsas, y aún lo que es más triste para un catalanista como él que amaba tanto Cataluña, el constructor del último templo de la religión de los judíos, él, que habría podido ser el constructor del primer templo de la religión de los catalanes [...]”. Cuando habla de la Religión Verdadera, así, en mayúsculas, Pujols hace referencia a esta religión catalana, o de los catalanes, de la cual él mismo es fundador, publicista y, si conviene, profeta. Es simultánea y paralela a la ciencia catalana, que Pujols dio también a conocer, con idéntico entusiasmo.Pujols encontraba paralelismos entre la Sagrada Familia y las guerras carlistas, y entre Gaudí y el temido general Cabrera. Aún más: Pujols afirma haberle oído decir a Gaudí que la distancia que separa el arte clásico del gótico o romántico es la misma que va del Orestes de Esquilo al Hamlet de Shakespeare. Lo que habría hecho Shakespeare con Hamlet no era crear un personaje nuevo, sino deformar uno antiguo. Gaudí, con la Sagrada Familia, habría conseguido un prodigio sincrético que fusiona el arte helénico con el barroco, y con el gótico, y aún (cito a Pujols) “con las grandes concepciones arquitectónicas de la India, con las cuales Gaudí no quería tener ningún tipo de parentesco, a pesar de tenerlo, porque, como genio universal que era, no solo tenía parientes por doquier y en todos los tiempos, sino que los heredaba, acumulando herencias y llevándolas a las calles de Barcelona”. Dalí decía que lo mejor que se podía escribir sobre Gaudí ya había sido escrito, y era el texto de Pujols.Quizás León XIV y su séquito deberían tener en cuenta las observaciones de Francesc Pujols, que también profetizó que llegará el día en que los catalanes, al ir por el mundo, lo tendrán todo pagado. Hablando de pagar, los viajes papales, con su coste exorbitante (este de ahora sale por 25 millones de euros) remiten al pasaje evangélico de los mercaderes en el templo, cuando Jesús se enfada.A cambio, está claramente mejor recibir un papa que defiende a los pobres, los inmigrantes y los desvalidos que no uno que se alinee con los poderosos y los explotadores. Es bueno recibir un papa valiente que hace una encíclica contra el tecnofascismo en lugar de uno calculador y cínico que se pusiera a favor o de perfil. Es bueno recibir un papa anti-Trump y anti-MAGA que, cuando está en España, no vacila en plantarse en el Congreso para hacer una proclama a favor de la democracia y contra las derechas extremas. Un papa así no está tan lejos, según cómo se mire, de la Religión Verdadera de Pujols. Y aporta para que la Sagrada Familia sea la tumba, no del catolicismo, pero quizás sí del nacionalcatolicismo y de sus herederos ideológicos.

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