Una persona escogiendo un libro en una librería de Barcelona.
09/07/2026
Escritor
3 min

Comenzó como un meme en internet y se ha convertido en una tendencia lectora entre la gente más joven: John Steinbeck está de moda. La cuestión es que la actriz y guionista Zoe Kazan dirige la adaptación de Al este del Edén" que se estrenará en Netflix este otoño, de manera que el clásico olvidado de más de seiscientas páginas que sigue los destinos entrelazados de las familias Hamilton y Trask desde la Guerra de Secesión hasta la Primera Guerra Mundial está en todas las mesitas de noche de los jóvenes lectores americanos. En la miniserie que ha concebido Kazan aparece Florence Pugh, y ya se sabe que habrá una adaptación de Las uvas de la ira", la otra novela magna del premio Nobel, con rumores de que Ryan Murphy podría encarnar al entrañable e inconformista Tom Joad.Todas estas son buenas noticias, claro. Primero, porque en casa nuestra Steinbeck empieza a reaparecer después de muchos años descatalogado. Proa reeditó hace poco más de un año los breves y magníficos Hombres y ratones y La perla, traducidos por Xavier Pàmies (yo tenía una versión de Pedrolo del primero y recuerdo haber leído una traducción de Jordi Arbonès del segundo, si no me equivoco). Viena tiene en su catálogo El poni rojo (trad. Joaquim Mallafrè) y la crónica que el autor escribió de las aventuras con su perro, Viajes con el Charley (trad. Marc Donat). Y la mejor noticia: Tigre de Paper se ha atrevido a publicar Al este del Edén por primera vez en catalán, con traducción excelente de Miquel Sorribas. Y la peor noticia: Las uvas de la ira continúa agotado, solo disponible en algunas bibliotecas con traducción de Mercè López Arnabat.Todo esto son buenos augurios, también, para lo que puede significar que Steinbeck vuelva a ser leído. Habrá que ver si la adaptación de Kazan mantiene el espíritu épico y trágico del autor, que indaga en el problema de la identidad, la traición, la herencia y el amor sin concesiones, o bien si crea un producto digerible, como lo hizo Emerald Fennell con Cumbres Borrascosas, que Mariana Enríquez calificó de película "aburrida y tonta", ya que convertía en sexy una historia oscura y demoníaca que explora la belleza del abismo, la depresión y el amor por las tinieblas.¿Pasará lo mismo con Steinbeck? Veremos. De momento, sin embargo, se le está leyendo, y para muchos jóvenes americanos implicará descubrir, en la historia de Adam Trask, que en su país hubo una Guerra de Secesión, oleadas migratorias de trabajadores en la costa californiana y una Guerra Mundial que marcó a millones de familias. Aún más: descubrirán que el mantra del "tú puedes", tan totémico e inapelable en su cultura, es una falacia, y que el determinismo social condena a la mayoría de las vidas, también a las americanas.Yo he comenzado el Hot Steinbeck Summer con Las uvas de la ira, en una edición de los noventa de la colección MOLU, y he pensado lo mismo que pensé con Al este del Edén: que es una suerte poder leerlo. Porque nadie describe como él el vínculo indestructible del hombre y la tierra que trabaja (ahora nos damos cuenta, con el clip viral de una campesina de Calonge que lamenta el fuego que lo arrasa todo). Porque nadie encuentra imágenes más perdurables para retratar la pobreza: la de la Rose of Sharon, que acaba de parir un niño muerto, amamantando a un trabajador hambriento y esquelético. Porque en la caravana de la familia Joad que se encamina hacia California buscando la promesa de una vida mejor está escrita la historia de lo que nos espera en los próximos años: refugiados climáticos y políticos, gente buscando desesperadamente una oportunidad (y la imposibilidad de encontrarla). Porque solo por aquel monólogo de Tom a su madre ya vale la pena leerlo: "Como cuando explicó aquella vez que se fue al desierto para encontrar su alma, pero entonces se encontró que no tenía ninguna propia. Dice que descubrió que solo tenía un trozo de alma grande. Y decía que estar en el desierto no servía de nada, porque su trozo de alma no servía para nada si no era al lado del resto, si no era parte del alma entera".Leer a Steinbeck no nos curará de nada, pero sí que nos preparará para todo.

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