Los acuerdos bilaterales de Sánchez en África rebajan la inmigración por mar
Los expertos alertan del peligro para los derechos humanos de externalizar la gestión de la inmigración a terceros países
MadridPedro Sánchez inició una gira en agosto de 2024 en África Occidental con un objetivo anunciado: luchar contra la inmigración irregular. Se entrevistó de forma bilateral con los presidentes de Senegal, Gambia y Mauritania, después de haber reforzado los lazos con Marruecos. En ese momento la presión migratoria en las islas Canarias había aumentado sustancialmente y el gobierno de España movió ficha para remediarlo. Un año y medio después, las cifras han cambiado. Si bien en los años 2023 y 2024 hubo un pico de llegada por la ruta de Canarias, a partir de 2025 las cifras comienzan a bajar. Sin embargo, el descenso de la vía canaria coincide con el repunte de la balear.
Fuentes del ministerio de Exteriores aseguran al ARA que la "cooperación" con los socios africanos ha dado unos resultados "rápidos y positivos" a la hora de frenar la inmigración irregular por la vía marítima. Aparte de los pactos citados, también mencionan entendimientos con Costa de Marfil, Nigeria y Benin. El cambio de tendencia en la migración se produce después de la firma de varios acuerdos bilaterales de España con estos países. De hecho, desde Exteriores remarcan que en 2025 las llegadas irregulares por la vía marítima han descendido en 2025: un 46,4%. En el caso del frente atlántico, la caída es del 63%.
Los datos
Vamos al por menor de los números. Según datos del ministerio del Interior, de 2022 a 2023 hay un primer gran salto en la ruta de Canarias. Si durante todo el año 2022 se habían compatibilizado a 15.682 personas que habían llegado por la vía marítima, en 2023 esta cifra aumenta un 154,5%, con 39.910 migrantes. La situación todavía se incrementa más al año siguiente, ya que en 2024 se registran 46.843, un 17,4% más. Paralelamente, en Baleares también se produce un aumento (pero menor) de 2022 a 2023, con un 19,1%. En 2024, en cambio, en esta ruta existe un ligero retroceso de esta ruta, con un 6,5% menos de itinerantes.
Coincidiendo con el refuerzo de los lazos de España con terceros países, los datos cambian. En 2025 existe una reducción de la vía marítima de Canarias de un 62%. Al mismo tiempo, se registra un aumento de las llegadas por la vía marítima a Baleares: un 24,5% respecto a 2024. Estos primeros quince días de 2026, los números siguen la misma tendencia, ya que la rebaja de llegadas por la vía marítima es del 65%. En Canarias se ha registrado la llegada de 718 personas, mientras que en el mismo periodo de 2024 fueron 3.223 –representa un 77,7% de reducción–; y en Baleares se ha pasado de 117 personas a 151 (un 29,1% más). Sobre el repunte en Baleares, Moncloa resta importancia: argumenta que en todo el Mediterráneo occidental ha habido un repunte del "5%", aunque afirman que "siguen con atención la evolución de todo el fenómeno, incluidas las oscilaciones interanuales".
La opacidad de los acuerdos
Pero, ¿en qué consisten los pactos con terceros países? En el caso de Mauritania, por ejemplo, se firma una declaración conjunta el pasado 16 de julio, donde el Estado "valora y reconoce el papel estratégico de Mauritania como socio fiable en la gestión de la migración en el Sahel y África Occidental". O la declaración conjunta de España y Senegal en el 2024: "Ambos países coinciden en que para luchar contra la migración irregular se requiere reforzar la prevención, anticiparse a los flujos migratorios descontrolados y trabajar para una migración segura, ordenada y regular".
Esta tendencia, la de reforzar lazos con terceros países por parte de España, se está produciendo en toda la Unión Europea, y está derivando en una reducción de la llegada de migrantes de hasta el 25%. Ahora bien, los expertos alertan del peligro que esto supone en relación al respeto a los derechos humanos y, al mismo tiempo, denuncian la "opacidad" de los acuerdos bilaterales, ya que no especifican qué hacen exactamente para cerrar las fronteras.
"A medida que Marruecos controló las fronteras, las salidas de las rutas se fueron desplazando hacia el sur de África, con Mauritania, Senegal... y se hicieron más peligrosas", dice Blanca Garcés, investigadora del Cidob en una conversación con el ARA. Una vez que estos países también están colaborando con España, Argelia se ha convertido en un lugar de salidas y por este motivo aumenta la ruta de Baleares: "El gobierno argelino no cumple con la función de guardián". "Existe una causa-efecto entre los acuerdos bilaterales y la llegada de inmigrantes", sostiene Garcés, quien lamenta que en este contexto las personas ya no están sujetas con derechos a proteger sino una especie de arma en manos de terceros países.
Karlos Castilla, profesor de derecho internacional de la UPF, constata que "no hay mucha información pública sobre el alcance de estos acuerdos" bilaterales, que escapan del control judicial. Lorenzo Gabrielli, investigador del GRITIM, también de la UPF, los describe como "símbolos", puesto que indican hasta qué punto está "estructurada" la relación entre países. Pero hace un apunte: recuerda que la mayoría de inmigración irregular no entra por la vía marítima, sino con un visado de turista por el aeropuerto, por lo que achaca estas políticas a la escenificación en el marco del debate público.
Según Garcés, estos acuerdos bilaterales con terceros países funcionan a "corto plazo" para reducir la inmigración irregular, pero al mismo tiempo son muy volátiles y dependen mucho de las relaciones coyunturales entre países. Pone de ejemplo Marruecos y la presión migratoria que ejerció sobre España antes de su cambio de posición respecto al Sáhara Occidental, que al mismo tiempo ha enfriado las relaciones del Estado con Argelia. Sobre este vínculo, desde el ministerio de Exteriores afirman que son "amigos y vecinos" y aseveran que pese al cambio de opinión respecto a la cuestión de los saharauis, las exportaciones españolas se han "triplicado" en los últimos años en Argelia y, al mismo tiempo, este país es el primer importador de gas natural en España.
Sobre el terreno
Desde primera línea de la frontera, Helena Maleno, activista por los derechos humanos con una larga trayectoria, asegura al ARA que la derivada de estos pactos bilaterales es la "militarización de las zonas" fronterizas, un aumento de las detenciones "arbitrarias" o "expulsiones" de grupos enteros. En el caso de Baleares –donde ella se encuentra ahora mismo– explica que se ha convertido en una de las rutas migratorias más transitadas en el 2025. Explica que aunque Argelia "nunca había utilizado el hecho migratorio como un arma de negociación", ahora se ha detectado un "cambio real" que todavía no sabe cómo interpretar: el estado argelino ha empezado a dejar a sus platos.