Tribunales

¿Por qué el PP no se sienta en el banquillo de los acusados del caso Kitchen?

Jorge Fernández Díaz y el resto de acusados intentan paralizar el juicio reclamando que se celebre en los juzgados de Madrid y el PSOE quiere que también se investigue a María Dolores de Cospedal

Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez se sientan en el banquillo de los acusados
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San Fernando de HenaresEl juicio del caso Kitchen ha arrancado este lunes con un nombre en boca de todos, pero ausente en el banquillo de los acusados: el Partido Popular. La Audiencia Nacional está juzgando la presunta operación que se orquestó en el seno del ministerio del Interior, presuntamente auspiciada por Jorge Fernández Díaz, para robar a Luis Bárcenas información comprometedora para el PP. La Fiscalía pide penas de hasta diecinueve años de prisión para el comisario jubilado José Manuel Villarejo, pero ha dejado fuera del perímetro de la causa al PP y a María Dolores de Cospedal, que fue secretaria general de los populares de 2008 a 2018. Durante la primera sesión, en el trámite de cuestiones previas, el PSOE –que está personado en el caso como acusación popular– ha querido poner énfasis en la "conexión política" y ha conminado al tribunal a juzgar también al PP como partícipe a título lucrativo –o responsable civil subsidiario– alegando que se benefició de la operación parapolicial, que pretendía ocultar las pruebas del caso Gürtel, que es lo que desencadenó la moción de censura contra Mariano Rajoy. Los socialistas también han solicitado que se suspenda el juicio para reabrir la investigación sobre Cospedal y su exmarito, Ignacio López del Hierro.

"El interés del PP en paralizar la instrucción parece obvio, era el beneficiario último de cualquier obstrucción", ha defendido la abogada Gloria de Pascual durante su intervención. Y ha empleado un tono agresivo contra el "desistimiento" de la Fiscalía que le ha provocado la reprimenda de la presidenta del tribunal: "Es increíble que se intente obstruir la acción de la justicia", ha lamentado la abogada. Hace tres años, en el escrito de acusación, el PSOE ya pidió que se enviara al PP a juicio como partícipe a título lucrativo por un importe equivalente al total de fondos reservados que se usaron para sobornar al chófer de Bárcenas, que se elevan a 54.000 euros. Ahora bien, el juez Manuel García-Castellón, que es quien hizo la instrucción, lo desestimó esgrimiendo que era una petición "extemporánea" y justificando que había una "falta de relación" entre los hechos y el PP.

Ante este intento del PSOE, la actual dirección del PP se ha limitado a proclamar su "respeto a la justicia", que es quien debe decidir "quién es inocente o culpable", y a desvincularse de un caso que circunscribe al pasado. El vicesecretario popular Juan Bravo ha remarcado que "el PP de 2026 no es la Kitchen ni la Gürtel" y que el partido ya pagó las consecuencias políticas en 2018. Los populares argumentan que Alberto Núñez Feijóo no tiene a nadie de su entorno directo investigado por corrupción, a diferencia de Pedro Sánchez, informa Andrea Zamorano. En cambio, fuentes del PSOE han tocado la fibra sensible: en un mensaje remitido a los periodistas, han bautizado la Kitchen como "la mayor vergüenza de la democracia española" y han acusado al actual líder del PP de "complicidad" con el caso.

Volviendo a la sesión inicial del juicio, el PSOE ha puesto de nuevo el foco en María Dolores de Cospedal. Comenzó a estar formalmente investigada en junio de 2021, pero dos meses después acabó exonerada a pesar de las anotaciones en la agenda de Villarejo que reflejaban contactos con ella. Más tarde, una segunda resolución judicial lo ratificó. Sin embargo, los socialistas insisten ahora en su petición: "Considero que aquí tiene que haber otras personas", ha defendido Gloria de Pascual. Y se ha remitido a las conversaciones entre ella y Villarejo que destapó RAC1 hace unos meses: "[Cospedal] manifiesta que sí que ha sido informada directamente por el presidente del gobierno español, el señor Rajoy", ha recordado la abogada del PSOE.

La cúpula de la 'policía patriótica' sentada en el banquillo de los acusados.

Los acusados denuncian vulneraciones de derechos

Después fue el turno de las defensas, que se extendieron en la denuncia de vulneraciones de los derechos de los acusados. Quien abrió la veda fue Jesús Mandri, abogado de Jorge Fernández Díaz, que lo negó todo: "Kitchen no es un proyecto, no hubo ningún encargo, no hubo el pago de ningún precio, no hubo absolutamente nada", subrayó. La principal queja de los acusados fue la "falta de competencia" de la Audiencia Nacional y la demanda de paralización del juicio para que se traslade a los juzgados de Madrid.

Otra de las protestas fue la prolongación del secreto de la causa. Jesús Mandri cree que se produjo "un abuso" en las sucesivas prórrogas "sin ninguna justificación ni motivación" y Pedro Colina, abogado de Francisco Martínez, lamentó que se optase por la extensión del secreto para que las defensas "no molestaran". Sobre los famosos audios de Villarejo, su abogado, Antonio García Cabrera, sostuvo que "nadie ha podido acreditar si han sido manipulados", una sospecha que también extendió Pedro Colina: "No sabemos si son originales, si estaban manipulados o si las conversaciones estaban cortadas".

De hecho, quien habló antes de comenzar la sesión fue Villarejo, que atendió a los medios de comunicación cuando llegó. "Afronto el juicio con mucho entusiasmo, confío en que la verdad prevalezca", reconoció. Y dijo que no tiene miedo de entrar en prisión: "Si me meten de nuevo, será para no salir. Como han visto que no callo, es normal que esta vez les salga bien la jugada", añadió.

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