El aviso de Santos Cerdán al PSOE: "Las organizaciones caen cuando creen que el golpe no llegará"

El ex número 3 de los socialistas publica un libro en el que lamenta que Ferraz le diera la espalda tras su imputación: "Me quedé abandonado y estomacado"

Madrid“Quince días antes estaba sentado en una mesa donde se tomaban decisiones que afectaban a todo un país. Quince días después, estaba solo, en nueve metros cuadrados, intentando entender cómo había llegado hasta allí”. Cuando hace exactamente un año que entró en prisión, Santos Cerdán ha publicado La caída. Poder, relato y destrucción en la era del juicio político, el libro en que rompe el silencio. A lo largo de 164 páginas autoeditadas, relata sus vivencias durante los casi cinco meses que estuvo en Soto del Real, explica cómo vivió los días que desembocaron en su caída y hace una larga disertación filosófica sobre la Justicia y los medios de comunicación. Se queja, por ejemplo, de que la opinión pública es un “tribunal permanente sin garantías” que le ha impuesto una “condena social anticipada” y atribuye la investigación sobre él a “algo que no buscaba la verdad”.

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El ex número 3 del PSOE lo hace girar todo en torno al “relato”, una palabra que aparece 60 veces a lo largo del libro. Y es que, en todo momento, presenta su imputación como un hecho exógeno, sobrevenido y ajeno a él: cree que era una “historia que estaba escrita” y que fue la “culminación de algo que hacía tiempo que se incubaba”. “Cuando el clima está preparado, los hechos se ordenan dentro de una narrativa previa”, dice Santos Cerdán. “No se debate qué ha pasado, sino cómo encaja lo que ha pasado en la historia que ya está construida”, añade más tarde.

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Otro concepto que aparece con recurrencia es “crisis”, una palabra que repite en 75 ocasiones. Su tesis es reducir su causa judicial a una “crisis reputacional y judicial de alta intensidad” para la que ni él ni el PSOE –sin mencionarlo– estaban preparados y que no fueron capaces de anticipar y sofocar. “Las señales existían y no supimos interpretarlas”, lamenta. De hecho, llega a recomendar herramientas para “impedir el aislamiento inmediato de quien se convierte en foco de ataque”. Como él. “Nuestras instituciones no están preparadas para proteger a quienes las sirven cuando se desencadena una crisis de esta magnitud”, añade con un lenguaje sibilino y sin disparar directamente contra el PSOE.

Eso sí, aprovecha para enviar una advertencia de cara al futuro: “Las organizaciones no caen únicamente por los errores que cometen. Caen por los riesgos que no ven venir, caen cuando creen que el golpe no llegará y caen cuando no están preparadas para resistirlo”. Y alega que “el error más costoso” es preferir la “narrativa defensiva” a “la autocrítica sincera”. Sí que es claro y directo cuando, dolido con el partido, critica que el PSOE le dejara desprotegido: “En el momento más delicado de mi vida y en cuestión de horas, me quedé sin cobertura legal, sin apoyo político, sin recursos. Abandonado y estomacado”. “Cuando la maquinaria se activa, quienes deberían sostenerte o al menos pensar en la presunción de inocencia, se apartan”, insiste.

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Las causas contra él

Santos Cerdán también explica cómo reaccionó cuando, desde el escaño, se puso a leer el informe de la Guardia Civil que lo defenestró: “Lo que leo no tiene sentido. Interpretaciones sin fundamento, afirmaciones que no reconozco y, sobre todo, unos audios que no son conversaciones mías”. Cuando terminó el pleno, fue a su despacho en la calle Ferraz y decidió dimitir: “No porque reconozca lo que dice, sino porque entiendo lo que vendrá. A mí nadie me pidió la dimisión, fue una decisión propia, convencido de que era mi obligación”. Es de las pocas referencias directas que hace a la causa sobre presuntas irregularidades en adjudicaciones de obra pública. En cambio, no hace ninguna alusión a Leire Díez. La Guardia Civil cree que él lideraba la presunta trama que maniobraba para torpedear causas judiciales.

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A pesar de que no entra a rebatir o desmentir concretamente las acusaciones que hay sobre él, en todo momento defiende que es inocente –cita la "presunción de inocencia" diez veces– y se presenta como víctima de un “linchamiento mediático”. También protesta porque la gente haga como si oyera llover con sus explicaciones: “Dijera lo que dijera, el resultado no cambiaba. Lo decisivo no es lo que ha pasado, sino lo que la mayoría cree que ha pasado”.

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“El arquitecto de las mayorías imposibles”

Santos Cerdán también dedica algunas páginas a hablar de su papel capital para posibilitar las dos últimas legislaturas. Se define como “el arquitecto de las mayorías imposibles” y se presenta como el encargado de “convertir lo improbable en posible”. El ex número 3 del PSOE reconoce que la elección de Pedro Sánchez después del 23-J fue la investidura “más difícil de la democracia” porque había que “ganarse la confianza” de Junts. Eso sí, aprovecha para sacar pecho de su intervención: “Mientras estuve en el Congreso, estos equilibrios, no sin sufrimiento, iban tirando adelante”.

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También relata que el presidente español tuvo una “visión estratégica” para encargarle meses antes de las elecciones que abriera una “vía de diálogo” con los juntaires: “No podíamos mantenernos sin interlocución”, recuerda Cerdán. Él pidió al PNB que le hiciera el “favor” de ponerlo en contacto con Junts y los jeltzales organizaron un encuentro en Bilbao donde conoció a Jordi Turull. A partir de allí, comenzaron a reunirse con “absoluta discreción” durante meses hasta que consiguieron “crear un espacio donde negociar era posible” y que fue decisivo para posibilitar la posterior investidura. Además, al igual que hizo en el Senado hace seis meses, vincula la causa contra él con su papel como interlocutor: “Esta imagen [con Carles Puigdemont] fue interpretada de muchas maneras. Para algunos, un acuerdo. Para otros, una línea cruzada. Para mí, el inicio de todo lo que vendría después”.