El consejo de ministros se convierte en una fábrica de marcas electorales
Sánchez fía el futuro territorial al "efecto ministra" mientras expertos avisan que el marketing ha colonizado la ideología
El PSOE ha redefinido su estrategia electoral, convirtiendo el consejo de ministros en su principal vivero de candidatos territoriales. Desde Pilar Alegría, exministra de Educación y exportavoz del gobierno español, en Aragón, hasta María Jesús Montero, vicepresidenta del ejecutivo, en Andalucía, pasando por Diana Morant, ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, en la Comunidad Valenciana, y Óscar López, ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, en Madrid, los socialistas han apostado claramente por el llamado "efecto ministra" como la receta para intentar sacudir el tablero político.Los partidos buscan imágenes familiares que entren en las cocinas de la gente en un contexto en el que "lo que predomina es el nivel de conocimiento –afirma Ricard Vilaregut, profesor de ciencias políticas de la Universitat Autònoma de Barcelona, en conversación con ARA–. El adjetivo gana al sustantivo. El paradigma actual, desde hace 10 o 15 años, es el de la comunicación política". En este paradigma, la sustancia del proyecto político queda en un segundo plano, ya que el objetivo es el impacto: "Comunica cualquier cosa, es igual". La prioridad, afirma, ya no es la gestión, sino la notoriedad, porque "lo que predomina es el nivel de conocimiento de las personas. Lo hagan bien o lo hagan mal, tanto da".Darren Lilleker y Daniel Jackson, profesores en la Universidad de Bournemouth, en sus trabajos sobre la campaña permanente avisan de un escenario en el que el marketing ha colonizado la ideología. El candidato es una marca. Ya no compramos programas, sino identidades visuales en un lineal saturado en el que el rostro es el único reclamo para sobrevivir al mercado de la atención. Así, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se ha consolidado como una figura con una proyección mediática muy elevada; una marca en sí misma, por encima de cualquier programa electoral.El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, es otro ejemplo. En los últimos años, su exposición pública le ha otorgado una notoriedad que ahora le permite liderar la estrategia de un bloque de izquierdas basándose, sobre todo, en su propio peso mediático. Sin llegar a las cotas de popularidad de su rival en ERC, figuras como la portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras, también han ganado peso mediático, lo que les facilita hacerse un hueco en la memoria del elector. Los gobiernos ya no gestionan políticas, sino que gestionan su propia popularidad minuto a minuto, destaca Lilleker.Dificultades en la derecha
Vilaregut sostiene que la selección de personas para cargos políticos es una tarea fundamental de los partidos y que, actualmente, "la derecha tiene más problemas que la izquierda" debido a la naturaleza de sus incentivos. Mientras la izquierda cuenta con un "componente ideológico de transformación de la sociedad" que atrae talento por vocación, la derecha, sobre todo el PP, se encuentra con que sus perfiles potenciales a menudo prefieren la empresa privada porque "cobran más dinero", y el incentivo ideológico es menor. En este escenario, el experto destaca la habilidad estratégica de Pedro Sánchez, que utiliza el consejo de ministros como laboratorio de líderes: "Si funcionan como ministros, tienen una plataforma para que se vayan a las autonomías o a los municipios". Esta táctica le permite configurar lo que Vilaregut define como un paradigma de profesionalización basado en tres ejes clave: "Lealtad, profesionalidad y comunicación". Así, Sánchez se asegura de que el candidato sea alguien conocido, fiel al proyecto y con una capacidad de gestión previamente testada en la primera línea pública.La evaporación del efecto
Esta estrategia, sin embargo, "es un arma de doble filo", asegura en conversación con ARA Marc Sanjaume, profesor de ciencia política en la Universitat Pompeu Fabra. La práctica tiene inconvenientes. "Como le ha pasado a Pilar Alegría y le pasará, probablemente, a Montero, son figuras políticas que se han alejado del territorio", y se acaba produciendo un desarraigo y una incoherencia en la gestión. "Negociar en Madrid competencias para otras zonas puede ser terrorífico para la imagen del candidato en su región". Sanjaume también destaca que la apuesta "nacionaliza la campaña" eclipsa los problemas de ámbito local.Gracias a su etapa en el gobierno español, Montero competirá con Juanma Moreno Bonilla con un as en la manga: el nuevo modelo de financiación que ella misma ha diseñado, con Andalucía como la comunidad que más dinero ingresaría si se aprobara, casi 5.000 millones de euros. Esta es una de las potestades que permite "el efecto ministra", aunque las encuestas continúan sin ser muy positivas para los lugartenientes de Sánchez.