¿Está Sánchez dispuesto a perder la cuestión de confianza de Junts?

MadridPedro Sánchez podría haber recriminado a Míriam Nogueras durante la sesión de control del miércoles que Junts permitiera la continuidad de Silvia Orriols en la alcaldía de Ripoll. No lo hizo, señal de que el presidente español se ahorra los reproches hacia una formación que necesita para seguir vivo en la Moncloa, aunque se lo ponga difícil. Esta próxima semana, si no hay ningún giro de guión, los de Carles Puigdemont aprobarán en el Congreso, de la mano del PP y Vox, una iniciativa no vinculante que insta a Sánchez a someterse a una cuestión de confianza. Sin embargo, ambos partidos negocian a contrarreloj desde Suiza una contrapartida que hiciera que Junts retirara la iniciativa.
A estas alturas unos y otros ya habían asumido el destino de esta proposición no de ley, después de haber pactado hace unas semanas cambios en el texto para especificar que la cuestión de confianza es una prerrogativa exclusiva del presidente. El propio Sánchez ya ha dejado claro varias veces que no ve razones para someterse y en el PSOE restan importancia a esta hipotética derrota en el hemiciclo. "Cambia poco o nada. No nos preocupa", aseguran fuentes socialistas. Pero a última hora siempre aparece la urgencia de evitar el choque. Cuando la iniciativa debía tramitarse en la mesa en diciembre y enero pasados, la decisión se aplazó dos veces para poder negociar.
Por razones obvias, Sánchez querría ahorrarse una nueva muestra de debilidad en el Congreso, pero también en Junts puede ser compleja la gestión de la votación. "Saldrá con el PP y Vox. Ya tendrán la foto que querían", apuntan desde la bancada del PSOE. El partido de Puigdemont debería contar este alineamiento con la derecha y la extrema derecha españolas una semana después del aval en Aliança Catalana. Junts asegura que no le preocupa, por el contrario, es la forma de demostrar que no forma parte de ningún bloque en el Congreso y eso le refuerza en su papel determinante para decantar mayorías. El objetivo de fondo de la iniciativa es, de hecho, retratar a los socios de Sánchez y que se constate que, pese a los incumplimientos, ellos sí confían en ellos. Ahora bien, Esquerra puede exhibir que ha iniciado el traspaso de Cercanías.
En segundo lugar, ¿en qué se traduce la retirada de la confianza? ¿Quiere decir que acaban aquí las negociaciones? La formación independentista ya apunta a otra salida: implicará que el gobierno español deberá ponerse las pilas. Sin un rol importante en Catalunya, los de Puigdemont necesitan mantener su influencia en Madrid. Aquí entra en juego el traspaso de competencias en inmigración, pieza fundamental de la partida. En Junts dan por hecho que no habrá presupuestos del 2025 y que, de no desbloquear el traspaso, Sánchez no podría contar con sus votos para los de 2026.
El presidente español capea como puede la agenda internacional, la cuestión de confianza y el choque María Jesús Montero - Yolanda D. Sus principales vicepresidentas están enrocadas en la cuestión del IRPF y el salario mínimo, con acusaciones de mentir incluidas. Los más retorcidos creen que es un teatro para que Sumar reavive, dado que Sánchez necesita un socio minoritario fuerte para repetir en la Moncloa, pero el desgaste para la candidata Montero en Andalucía es demasiado alto.
Los detalles de la semana
La política espectáculo que propugnan algunos formatos televisivos hizo que en mayo del 2022, en el primer regreso de Juan Carlos I a Sanxenxo desde que se marchó a Abu Dhabi, el club náutico lo recibiera con un "¡Viva el rey!"a instancias de un periodista. Así se gestó también este martes el abrazo impostado entre las vicepresidentas Montero y Díaz en un acto en el que coincidieron. "¿Se dan un abrazo?", les instó una reportera.
El PSOE tiene casi terminado un reglamento sobre concesión y retirada de acreditaciones a profesionales de la comunicación en el Congreso. Hace meses que agitadores de extrema derecha como Vito Quiles y Bertrand Ndongo distorsionan la labor de los periodistas, pero esta semana la tensión ha escalado cuando señalaron en las redes a una reportera de la Sexta para decirle a un cámara de la cámara que no grabara como Quiles perseguía a un ministro.