Eleccions en Madrid
Política 05/05/2021

Ayuso arrasa y podrá gobernar con la abstención de Vox

El 4-M provoca un terremoto en la izquierda: Iglesias se retira y Más Madrid supera al PSOE

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Resultats de las elecciones regionales en Madrid

MadridMadrid es de derechas. Ni la participación histórica -por encima del 76%- registrada ayer en las elecciones en la Comunidad consiguió estropear los planes de Isabel Díaz Ayuso. El nacionalismo castizo de la presidenta madrileña, heredero de más de 25 años de políticas neoliberales del PP en la capital española, arrasó en las urnas -se quedó a solo cuatro escaños de la mayoría absoluta- y a los populares les bastará con la abstención de los 13 diputados de Vox para gobernar. La estrategia ideada por Ayuso con el efecto dominó de la moción de censura fallida en Murcia le ha funcionado a la perfección. Ni en los mejores presagios podía imaginar el escenario post 4-M: seguramente podrá gobernar sola sin consejeros ultras y su máximo adversario, el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, anunció que deja la política después de los malos resultados -el partido morado consigue solo 3 diputados más.

Después de una década perdiendo escaños sin cesar en la Comunidad de Madrid, el PP remonta más que duplicando escaños -pasa de 30 a 65-, fagocitando a Ciudadanos -que desaparece- y conteniendo el adelanto de Vox -solo aumenta un diputado-, hasta el punto de volver a optar por gobernar en solitario. Pablo Casado vuelve a mirar así hacia la Moncloa con la convicción de que es posible el reagrupamiento del centroderecha bajo sus siglas, pero a la vez ve cómo crece la amenaza del ayusismo como corriente interno dentro del ala más dura del PP. Desde el balcón de la sede de la calle Génova, ante centenares de personas eufóricas bailando sin distancia de seguridad, el líder de los populares leyó los resultados como una “moción de censura al sanchismo” y aseguró que Madrid es el “kilómetro cero del cambio en España”. “Hay partido”, predijo. El mismo mensaje que había trasmitido la Moncloa durante toda la campaña y que los resultados han desmentido.

Ayuso, con Casado, en el balcón del PP en Génova

Una nueva líder en la oposición

El batacazo del 4-M es monumental para la izquierda. El PSOE obtiene los peores resultados de su historia y Más Madrid lo iguala en escaños (24) y le da el sorpasso en votos, convirtiéndose de facto Mónica García en líder de la oposición. Peor todavía fue la noche para Iglesias, que dejó la vicepresidencia segunda del gobierno español para intentar impulsar a Podemos en Madrid cuando las encuestas los dejaban incluso fuera de la Asamblea. Lo cierto es que finalmente seguirán en el Parlamento madrileño, pero a pesar de ponerse el partido a los hombros Iglesias solo gana tres diputados respecto al 2019. Los malos resultados precipitaron ayer su adiós con la renuncia a todos los cargos.

El lema de campaña de Podemos ha quedado en papel mojado: pedía que “hablara la mayoría” para demostrar que Madrid es de izquierdas pero la baja movilización daba los gobiernos a la derecha. Con una participación histórica, los conservadores también ganan. A diferencia del 14 de febrero en Catalunya, la pandemia no amainó las ganas de votar y la polarización se tradujo en largas colas de hasta una hora desde buena mañana en los colegios electorales. Esto, sumado al hecho de que por primera vez desde el 1987 los comicios fueron durante una jornada laboral. De hecho, se produjo un pico similar a la movilización del 21 de diciembre del 2017 en Catalunya, después del 1-O y de la aplicación del 155 por parte de Mariano Rajoy.

Sánchez pide responsabilidad

La debacle lo es también sin precedentes para el PSOE. Pedro Sánchez ayer ni pisó Ferraz para seguir los resultados -no es habitual que lo haga en unas autonómicas, pero estas tenían un fuerte componente de batalla en clave estatal- y se limitó a recordar a Ayuso que además de unos buenos resultados las urnas le han otorgado una “gran responsabilidad”. Desde el minuto uno Ayuso quiso convertir los comicios en un plebiscito sobre la gestión del gobierno de coalición español. El presidente español cayó en la trampa inicialmente, pero durante las últimas dos semanas ha tratado de marcar distancias. La implicación en campaña de sus ministros, sin embargo, para intentar reflotar el perfil bajo de su candidato, Ángel Gabilondo, sitúa a los socialistas en una posición delicada.

El secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos, insistía ayer en que no se podía hacer una lectura en clave estatal. “Solo son unas elecciones en Madrid, no representan el conjunto de España”, dijo desde Ferraz. Será el mensaje que transmitirán los próximos días, pero al PSOE le hace falta una lectura profunda de los resultados: la Comunidad se tiñe completamente de azul -excepto por dos municipios pequeños donde se impone el PSOE-. También al cinturón tradicionalmente rojo y en todos los distritos de la capital española gana el PP. Obligatoriamente ha habido traspaso de voto de los socialistas a los populares, tal como predecía el barómetro preelectoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) -apuntaba hasta un 6% desde el PSOE-, que ha errado de pleno en los resultados. Su director, José Luis Tezanos, calificó durante la jornada de reflexión a los votantes del PP de “tabernarios”. Ahir Ayuso se aferró a ello: si por la tarde preguntaba a los “tabernarios” qué tal llevaban la jornada, por la noche, ante una multitud bailando desde las 21 h -cuando todavía no había ni resultados-, confiaba con sorna en que hubieran tenido un “buen día” mientras repetía las bondades de vivir “a la madrileña” con “libertad". Con este discurso, Ayuso supera el millón y medio de votos que consiguió su mentora, Esperanza Aguirre, en 2011 con una mayoría absoluta de 72 diputados. Entonces no tenía competencia por la derecha. Pero la presidenta madrileña consigue parar los pies a Vox -el ultra italiano de la Liga Norte Matteo Salvini la felicitó ayer-, que ya ha anticipado que facilitará la formación de gobierno. Casado y Ayuso pueden respirar aliviados mientras que la izquierda necesitará tiempo para digerir los resultados.

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