Espinosa de los Monteros esquiva la limpieza interna de Santiago Abascal

El comité de garantías ultima la expulsión de García-Gallardo

23/03/2026

BarcelonaVox ha decidido expulsar al exvicepresidente castellanolleonés Juan García-Gallardo por una infracción muy grave, según ha podido confirmar el ARA, y no hace mucho también echó al exlíder del partido en Madrid Javier Ortega Smith –aún está en el Ayuntamiento–. Otro referente de la extrema derecha española, Iván Espinosa de los Monteros, se ha mostrado igual o más crítico que ellos con Santiago Abascal, pero el partido prefiere, de momento, no actuar en su contra. La diferencia, según fuentes de la cúpula del partido, es que Espinosa "no ha acusado" a nadie de la cúpula de nada, sino que ha hecho una crítica del rumbo político del partido.

García-Gallardo señaló que Abascal había hecho de Vox su "plan de pensiones personal" y que cobra "un tercer sueldo" a través de su mujer, Lidia Bedman, gracias a un "proveedor" del partido, el grupo de comunicación El Toro TV. El exdirigente también afirmó que se está "parasitando" el partido con personas de su confianza, que extraen dinero con "galaxias" societarias. Pero sobre todo golpeó a Abascal atribuyéndole el hecho de "querer ser rico" gracias a Vox –añadiendo que lo "maneja como una empresa propia".

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La expulsión de Vox, de febrero del año pasado, de quien ya dejó su cargo como diputado y como miembro del ejecutivo se producirá tal como indica el artículo 37.3c de sus estatutos por haber incurrido en "actitudes que signifiquen el menosprecio a la dignidad del partido, de sus órganos o de alguno de sus afiliados". El partido también ha expulsado al exvicepresidente murciano y hasta hace tres semanas máximo dirigente en la región, José Ángel Antelo. Ambos, como Espinosa de los Monteros, han dado apoyo a todas las rebeliones.

El pulso con la dirección

Espinosa dejó la política en 2023 y dejó sin visibilidad la cara ultraliberal de Vox, pero hace tiempo que está alzando la voz contra la cúpula. El año pasado lanzó su plataforma de pensamiento Atenea y recientemente se ha dedicado a recoger firmas para exigir un congreso extraordinario al partido. Él ha centrado sus reproches en la arena política: ha pedido rectificar el "giro estatalista", "obrerista" e "il·liberal" de Vox, la "deriva republicana y antimonàrquica" y el alejamiento de la "defensa del libre comercio", además del "creciente autoritarismo en la estructura interna" por parte de la dirección. También ha lamentado que el partido se esté "estrechando" y "expulsando gente necesaria" –"silenciando" discrepancias– y que haya cambiado de socios en Europa. Vox ha abandonado el grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos de la mandataria italiana Giorgia Meloni para entrar en Patriotas por Europa de Viktor Orbán.

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El manifiesto por el congreso apunta que "según informaciones publicadas, las retribuciones desorbitadas en el entorno del presidente, impropias de un proyecto que defiende la austeridad, no son anécdotas" y se preocupa por "la existencia de un entramado paralelo de entidades opacas" vinculadas a "intereses e intercambios económicos que exigen transparencia". Él mismo ha dicho en público que "hay que ver euro por euro el dinero de Vox en un congreso a puerta cerrada".

Sobre Abascal, Espinosa ha dicho que "es otra persona", hecho que le ha comportado un rosario de críticas internas. La semana pasada, el diputado de Vox en el Congrés José María Figaredo dijo que está "hasta las narices de sus sermones"; y el portavoz adjunto en la cámara baja, Carlos Quero, ha insinuado que Espinosa se debe haber reunido con la dirección del PP para intentar hacer de Vox "un partido dócil". Ahora la escalada es verbal, pero en diciembre Espinosa de los Monteros ya presentó una querella contra dos miembros del equipo de cumplimiento normativo por supuestamente haber revelado datos personales suyos, fruto del expediente abierto. El pulso continùa abierto, de momento, desde dentro del partido.