"Nos ha faltado una generación que llenara la estelada de sentido"

Un debate a cuatro bandas repasa en qué punto se encuentra el movimiento a partir de cinco fotografías: desde Puigdemont y Junqueras a Jordi Pujol

Debate AHORA
Ivan Sànchez Clivilléy Roger Hernández Pujol
11/09/2026 - 08:01 h.
4 min

BarcelonaCuatro voces separadas por poco más de cuatro años –dos politólogos de 24 y 22 años, una enfermera de 23 y un psicólogo de 26– eran adolescentes cuando vivieron el Procés. Ahora, en perspectiva, debaten sobre ello a partir de cinco fotografías que destapan durante un coloquio en el plató del ARA: la convivencia de banderas, las manifestaciones independentistas del 11 de septiembre, el papel de Carles Puigdemont y de Oriol Junqueras, la presidencia de Salvador Illa y el legado del expresidente Jordi Pujol. El recorrido dibuja la evolución de un movimiento que hoy, nueve años después del 1 de octubre, se debate entre la nostalgia y la búsqueda de un nuevo relato.

1.
El encaje de Cataluña en el Estado
Tres joves amb una estelada, una senyera i una bandera espanyola

La primera fotografía, con tres amigos y tres banderas diferentes –la estelada, la senyera y la bandera española [En la cual se puede leer “votar = democracia”]–, abre el debate con dos palabras: concordia y diversidad. Joel Bas, politólogo de 24 años, ve en ella "un acto de transversalidad de los más grandes de la historia de Europa" y reivindica el derecho a decidir como "condición previa de cualquier concordia entre los ciudadanos de Cataluña". Maties Obiols, también politólogo, de 22 años, encuentra en ella el retrato de un momento "muy conflictivo y muy traumático", y lanza una duda que acompañará durante toda la conversación: "No sé si la independencia es la única manera o la más beneficiosa para defender Cataluña”. Expone que “el encaje [dentro de España] debería ser otro, quizás federal”.

La pregunta genera un breve silencio antes de que Bas responda sin tapujos: "No me parece la única, pero sí que me parece la mejor". Èric Arenas, psicólogo de 26 años, añade una lectura identitaria: la fotografía demuestra que "el independentismo, en su propia esencia, acepta la diferencia", mientras que el estado español "no se concibe sin el conflicto catalán". Recogiendo la pregunta de Obiols, va más allá e ironiza: "Dios no creó España, y me sabe mal si alguien se lo pensaba". Defiende que no hace falta "desnaturalizar la idea de la independencia" y que cualquier territorio del mundo "podría tener que pensar en su propia independencia". Clara Capdevila, enfermera de 23 años, cierra el bloque añadiendo que "la escucha activa es necesaria" y pide que el estado español "no nos rechace solo por pensar diferente".

2.
La añoranza de las calles llenas
Imatge de la manifestació de l'ANC per la Diada de l'any 2015

La segunda imagen, la de una Diada multitudinaria, es Capdevila quien la levanta primero. Con una sonrisa sincera explica que le recuerda "un gran momento en el que la gente salía mucho a la calle", cosa que ahora "ya no pasa". Su nostalgia abre el debate sobre por qué las manifestaciones se han ido vaciando desde 2017. Obiols lanza la pregunta y Bas responde con una cronología propia: la euforia arranca en 2012 y se mantiene “efervescente” hasta la primera bajada en el año 2019 y el golpe final de la pandemia, cuando "las expectativas de llegar a la independencia se alejan". La clave, dice, es volver a ganar "esta hegemonía" y "el relato" para "volver a crecer y ser mayoría". Arenas añade una tesis de fondo: para él el problema “es el tiempo sin movimiento” y defiende que ha faltado “una generación que llene la estelada de sentido cada día, y no solo el 11 de septiembre”. Afirma que la máxima movilización a la que se debe aspirar "no es el día de la manifestación, sino el día siguiente, el día a día".

3.
Prisión, exilio y relevo
Imatge de Carles Puigdemont i Oriol Junqueras a Waterloo

Obiols gira la tercera fotografía, y ante el retrato de Puigdemont y Junqueras, el tono se vuelve más emotivo. Arenas recuerda que en 2017 no se planteaba "de qué partido era cada miembro del gobierno": "Era mi gobierno, eran mis líderes". Para él, "el independentismo por sí mismo es un movimiento transversal". Bas reivindica la "resistencia" –"Decidieron ir a la cárcel y al exilio para continuar luchando"– pero también critica las batallas internas del independentismo y el ascenso de Aliança Catalana, que atribuye en buena parte al discurso de Junts. Obiols se pregunta si no convendría "tener líderes más jóvenes y sangre nueva" al frente. Capdevila discrepa: no se trata, dice, de ser "más jóvenes o más mayores". Arenas pone el punto final: "No hay liderazgos eternos", aunque sostiene que Puigdemont y Junqueras "deben continuar teniendo un papel relevante" porque "son los que conocen los errores que se cometieron". Bas lo cierra con un paralelismo: "Nunca te bañarás en el mismo río".

4.
La llegada de Salvador Illa a la Generalitat
El president de la Generalitat, Salvador Illa, en una imatge a Palau

Con la fotografía de Salvador Illa llega el giro hacia el presente. La reacción irónica de Bas, que abre la imagen —"Ni tan mal, ni tan mal"—, da paso a un diagnóstico más duro: el nuevo ciclo, dice, ha traído "una pérdida de la mayoría independentista" y una imagen de normalidad que esconde un conflicto "bien latente". Para él, la imagen "significa limitación, significa autonomismo: no tener las herramientas de país para gestionar los retos del siglo XXI". Obiols añade que Illa "está intentando hacer el papel" pero no sabe si ha conseguido "todo aquello que prometía" –"Sinceramente, no", admite–, mientras Arenas carga contra el Gobierno: "Cataluña no necesita una gestoría, solo un buen gobierno que entienda a su sociedad civil". Bas lo resume: "Un gobierno que gobierne y un presidente con más madera de presidente", porque "ya quedan lejos los grandes liderazgos".

5.
La sombra alargada de Pujol
Imatge de l'expresident Jordi Pujol durant l'ingrés del fons documental de CDC a l'Arxiu Nacional de Catalunya

Esta añoranza de grandes liderazgos les lleva a la última imagen, la del expresidente Jordi Pujol, que cierra el debate con una mirada al pasado que quiere ser también lección de futuro. Arenas reivindica el legado de "encontrarnos en un espacio compartido desde la misma diferencia", alertando que mirar atrás "desde la nostalgia" solo llevará a buscar "una Cataluña que seguramente nunca ha existido". Bas añade el capítulo de presunta corrupción: "Toda persona política representante de Cataluña debe tener un expediente irreprochable". Obiols coincide: los casos judiciales "manchan" el legado pujolista. Clara Capdevila cierra el debate con una valoración más ponderada: le considera "un presidente muy importante para Cataluña" que luchó "por una Cataluña más autónoma" y por recuperar "la normalidad del catalán", pero también advierte que “hablar de Pujol lleva a hablar de la presunta corrupción”, una parte que "no se debe dejar de lado".

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