Alejandro Fernández impone su plan para controlar el PP: "Nos va la vida"
El líder catalán sitúa a Juan Fernández de secretario general y a Lorena Roldán de portavoz en el Parlament
BarcelonaLo más habitual en los partidos políticos de los países democráticos es que haya votaciones en los órganos de gobierno con una periodicidad que acostumbra a ser de cuatro años. En el PP catalán, sin embargo, no ha sido así. Una prórroga de cuatro años ha permitido a Alejandro Fernández acumular dos mandatos en uno: fue elegido en 2018 en Sitges, pero el partido no convocó el congreso previsto para 2022. Con cuatro años de retraso y a pesar de los múltiples desafíos y choques públicos con la dirección estatal de Alberto Núñez Feijóo, ha conseguido sobrevivir y este sábado es el día de su reelección en el decimosexto congreso de la formación, en una entronización dirigida por Feijóo en el barcelonés Hotel Grand Marina. Además, ha conseguido imponer todo su plan gracias al visto bueno total de Feijóo, pero según el político catalán esto se ha hecho "desde la unidad".
Alejandro Fernández ha anunciado en su discurso antes de ser reelegido formalmente que el actual portavoz en el Parlament, Juan Fernández, será el secretario general del partido y que la alejandrista Lorena Roldán pasará a ser portavoz en la cámara catalana. Un movimiento clave, tal como deseaba, porque Roldán es la diputada más fiel al líder catalán, mientras que Juan Fernández no le supone ningún muro porque mantiene una interlocución fluida. El principal pulso de los últimos días ha estado en la secretaría general para relevar a Santi Rodríguez. Ha habido vaivenes y se habían valorado alternativas a Juan Fernández, la opción preferida por Alejandro Fernández, como designar al teniente de alcalde de Castelldefels David Solé, mano derecha del alcalde Manu Reyes, como tercera vía. Finalmente, sin embargo, el plan del líder catalán ha salido a la perfección para sus intereses y los equilibrios internos se han reflejado en la dirección.
El cerebro del partido, Juan Milián, continuará en la coordinación estratégica en la dirección catalana, mientras que Solé llega a la vicesecretaría de política territorial, en un salto previo para convertirse en diputado en el futuro. El concejal santcugatense y alejandrista de pro Alfredo Bergua se ocupará del área clave de organización mientras que el jefe de gabinete del concejal barcelonés Daniel Sirera, Paris Grau, entra en la dirección, como también el exsecretario general Daniel Serrano. De hecho, Fernández ha pedido un aplauso explícito para Serrano. También ha entrado un grupo de alejandristas como el jefe de gabinete de Fernández, Eduardo Bolaños, la concejala santfeliuenca Elisabet Ortega o el concejal de Barberà del Vallès Raúl Collbatallé, y se ha consolidado el expresidente de Societat Civil Catalana Fernando Sánchez Costa. Por otra parte, ha entrado el diputado Hugo Manchón, próximo a la eurodiputada Dolors Montserrat.
"Dicen las crónicas periodísticas que es el congreso más plácido de la historia", ha comenzado la intervención Alejandro Fernández. En todo caso, ha hecho una apelación a la "unidad", que ha dicho que "es esencial": "Si quedaban heridas abiertas están más que cerradas, si ofendí a alguien, aquí pido disculpas, si alguien me ofendió, juro que no me acuerdo", ha aseverado, con una llamada a la concordia. De hecho, ha elogiado al secretario general español, Miguel Tellado, por "conseguir una unidad que hacía mucho tiempo que no se conseguía". Ha hecho una reivindicación de la afiliación al PP y no a Convergència, y ha pedido "liderar desde Cataluña el cambio en España de la mano de Alberto Núñez Feijóo". "Nos va la vida, la nación y el futuro de todos los españoles". Tellado le ha animado, tildándole del "mejor líder" y ha cargado contra "toda la corrupción del mundo" que rodea al presidente español, Pedro Sánchez. Pero con una misión clave: "Nada será posible sin el PP de Cataluña".
Con la reelección, Fernández podrá superar con creces el reinado de Alícia Sánchez-Camacho en el partido, que con sus nueve años de presidenta había sido la dirigente con más años en el cargo –la actual líder acumula casi ocho, al cabo de un año ya la superaría y podría llegar a los doce si no hay ningún cambio–. Ahora bien, su incidencia política es mínima en Cataluña —no condiciona la acción de gobierno— a diferencia de la que tuvo Camacho en el primer gobierno de Artur Mas o el también expresidente popular Alberto Fernández Díaz en el último tramo de Jordi Pujol.
De la inestabilidad máxima a la calma
El verano de 2023 Alejandro Fernández declaró la guerra sin cuartel al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y rechazó cualquier contacto o reunión con Junts –también cualquier aproximación o tentativa regionalista–. En aquel momento la dirección estatal lo tenía sentenciado como líder del PP catalán, y contaba las horas para un relevo que se fue posponiendo para evitar la batalla campal en un congreso. La pugna continuó, pero en marzo de 2024, sorprendentemente, Feijóo desestimó a otros políticos que había sondeado, no le cortó la cabeza y lo presentó de candidato a los comicios catalanes. En abril del año pasado Fernández dio un paso más allá en un libro contundente contra la dirección estatal en el que retomaba la guerra pidiendo autonomía –la suya– al PP catalán y reprochando la posición de Madrid históricamente. Todavía en 2025, plantó cara en el congreso del PP español para vetar los pactos con Junts, aunque acabó cediendo con un redactado genérico por los valores constitucionales.
En todo caso, en los últimos meses, sin embargo, ha conseguido ablandar las relaciones con la dirección estatal, con un contacto fluido con Tellado, y entre esto, los buenos resultados de 2024 y que no hay nadie que quiera disputarle el trono, Fernández ha conseguido el premio de la prórroga democrática como presidente del partido.
Una dirección con exceso de bajas
"Duros y moderados acabamos viviendo los mismos problemas y el mismo destino: la defenestración política". Esto es lo que denunciaba Fernández de la dirección estatal actual y de todas las anteriores en su libro A calzón quitao, que sorprendió al equipo de Feijóo. "La dirección nacional lo impone todo", lamentaba. Él se convirtió en presidente autonómico en noviembre del 2018 con la bendición de Pablo Casado. Su ejecutiva, sin embargo, sufrió cambios a medida que pasaron los meses. De la dirección nombrada en 2018 solo quedó Juan Milián. Maritxu Hervás quedó fuera tres años después, el secretario general Daniel Serrano también quedó fuera por una imputación por agresión sexual –que quedó en nada–, Albert Fernández Saltiveri fue destituido por una imputación por maltratos a su pareja y dirigente del PP –tampoco fue condenado–; y Àngels Esteller quedó fuera, como Marisa Xandri y Manu Reyes. Y Antonio Gallego, que era secretario de organización, se fue a Vox.
Después del batacazo en las elecciones catalanas del 2021, con el mínimo histórico de tres diputados, entró Santi Rodríguez como secretario general para poner orden –y para relevar a Serrano–. Llanos de Luna se incorporó a la dirección, junto a la líder en el Ayuntamiento de Sant Feliu de Llobregat Elisabet Ortega, el ausente Isaac Martín Salvá, y Marcos Sánchez, que dimitió tras ser pillado por el escándalo de facturas personales de 61.000 euros como gastos a cargo del partido en su cargo de concejal, que también acabó dejando. Rodríguez ya fue secretario en el año convulso de Xavier García Albiol de presidente, del 2017 al 2018.