

Lo más significativo de lo ocurrido ayer en el Congreso no fue tanto el no de Junts a los decretos como la reacción del PSOE. La idea de apuntar a una pinza entre el PP y Junts permite a los socialistas iniciar una guerra de desgaste contra los de Junts, que por mucho que insistan en que el PSOE puede aprobar mañana un decreto con las pensiones y ayudas al transporte también saben que no pueden quedar como los del "no a todo", sobre todo cuando hay en juego cosas tan sensibles como las pensiones o el billete de metro. De alguna manera parece como si, en lugar de haberse plantado Junts, esta vez se haya plantado el PSOE. ¿Por qué? Pues porque mientras los de Junts creen que el PSOE les toma el pelo y no cumple, en casa de Ferraz la sensación que tienen es que no pueden dar la imagen de ser rehenes de Puigdemont. Y de paso lo aprovechan para desgastar también al PP acusándolo de aliarse con los independentistas. En última instancia, en el PSOE están convencidos de que si Junts quiere pintar algo no tiene más remedio que acabar negociando con ellos, por lo que ahora se centran en desgastarlos al máximo antes de volver a la mesa de Ginebra. A su vez, Junts busca lo mismo. ¿Quién se saldrá con la suya?