Maduro, el único líder mundial que apoyó el 1-O, divide el independentismo

Juntos, con reservas, y Aliança, sin ella, apoyan la caída del expresidente venezolano

Maduro, con una delegación catalana en el 2017, con una estelada
08/01/2026
4 min

BarcelonaLa carencia de apoyos internacionales fue uno de los motivos que hicieron fracasar el Proceso. Solo un líder mundial defendió la consulta del 1-O: Nicolás Maduro. El presidente venezolano descabalgado por EEUU defendió el referendo. "Catalunya tenía el derecho a expresarse democráticamente", dijo el propio 1-O en su programa Los domingos con Maduro, intercalando imágenes de la represión policial, que tachó de "terribles". En abril ya se había fotografiado con la estelada en la presentación del documentalMaduro, lealtad inquebrantable, dirigido por Lluís Bartra, miembro del colectivo Ítaca, de la izquierda independentista. La fotografía enfureció al PDECat. "Si alguien cree que suma haciendo que Maduro se haga una foto con la estelada es que no ha entendido nada", alertó la coordinadora Marta Pascal. Ocho años después, la figura de Maduro, que ha reprimido a la oposición venezolana mientras estaba en el poder, sigue dividiendo el independentismo. En este sentido, el ataque de Trump a Venezuela ha evidenciado la división en el soberanismo en materia de relaciones internacionales.

Juntos, el espacio más cercano al PDECat, ha realizado un juego de equilibrios en el conflicto. Por un lado, condenó el ataque de Estados Unidos contra Venezuela y aseguró que el bombardeo y la captura de Maduro son "una violación flagrante del derecho internacional". Por otro, criticó "el régimen autoritario y corrupto" del ahora ya expresidente, que concluye que gobernaba "sin tener la legitimidad de las urnas".

Su líder, Carles Puigdemont, no se ha pronunciado explícitamente sobre el ataque, aunque ha replicado un mensaje de su mano derecha, Josep Lluís Alay, quien comentó una noticia sobre la petición de China a EEUU para que libere a Maduro. "Yo pido al gobierno chino la liberación inmediata de miles de presos políticos tibetanos y uigures encerrados en campos de exterminio, en condiciones infrahumanas, y sometidos a torturas y vejaciones durante años en violación del derecho internacional", decía su mensaje, compartido por Puigdemont. Preguntada por ese silencio, este miércoles la portavoz en Madrid, Míriam Nogueras, declinaba responder: "La convocatoria de prensa es para hablar del concierto económico catalán", dijo en alusión al modelo de financiación.

Otro dirigente de Junts, Francisco de Dalmases, sí criticó que la izquierda se manifestara en Barcelona a favor de Maduro mientras la comunidad venezolana en Catalunya celebraba la caída del dictador. "Es compatible la defensa del derecho internacional con la satisfacción por la caída de un sátrapa cleptómano que acumulaba miles de presos políticos", dijo Dalmases.

De hecho, el único partido del independentismo que se ha alineado por completo con Trump ha sido la extrema derecha. Aliança ha aplaudido la intervención alineándose una vez más con Donald Trump. "La soberanía venezolana no puede servir de excusa para blanquear el fraude electoral, la represión ni un gobierno que ha forzado el exilio de millones de ciudadanos", afirmó el partido en un comunicado. Los de Silvia Orriols consideran que EEUU ha actuado "en defensa de la democracia y la libertad" ante la "narcodictadura" de Maduro, como ya hicieron defendiendo el genocidio de Israel en Gaza.

Las izquierdas, con Maduro

Las fuerzas independentistas de izquierdas, en cambio, han apelado precisamente a la soberanía para denunciar la operación de EE.UU. ERC ha denunciado la "vulneración flagrante" por parte de la administración Trump del derecho internacional y de la Carta de Naciones Unidas y ha exigido "pleno respeto" a los principios de soberanía, autodeterminación, integridad territorial, prohibición del uso de la fuerza y ​​resolución pacífica de los conflictos.

La CUP, firme defensora de Hugo Chávez y Maduro, ha ido más allá y ha exigido al gobierno español que rompa relaciones políticas y diplomáticas con Estados Unidos tras el ataque a Venezuela y ha denunciado que "su silencio cómplice contribuye a la escalada bélica". "No se puede hablar de paz si se tolera o legitima una agresión de estas dimensiones", advirtieron los anticapitalistas.

Fuera del independentismo, los comunes han condenado el ataque de Estados Unidos, que han denunciado que es "de una gravedad alarmante" y que "representa una violación mayúscula del derecho internacional". En esta línea, reclamaron una condena "sin ningún paliativo" por parte de España y la UE. Desde las filas socialistas, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha alertado de que se trata de "un precedente peligroso" y ha reafirmado su compromiso "con el multilateralismo y el derecho internacional". Sea como fuere, no se ha posicionado en defensa de Maduro y ha abogado por "una transición pacífica y justa" en Venezuela, "que permita un futuro en democracia" sin "injerencias externas".

El posicionamiento de la derecha

El posicionamiento de Aliança Catalana se alinea con el de PP y Vox. Desde las filas populares han rebatido al presidente recordándole que llevaron una propuesta al Parlamento para reconocer a Edmundo González como presidente legítimo de Venezuela. "Tu consejero [Jaume] Duch dijo que no estaba en sus manos opinar sobre Venezuela, hipócritas", le reprochó el diputado Hugo Manchón al Gobierno. El líder de Vox en Catalunya, Ignacio Garriga, también ha criticado el posicionamiento del PSOE, Podemos e independentistas hablando de invasión y guerra. "Mienten –ha dicho–. La realidad es que ha habido una operación contra el narcotráfico y el crimen organizado" y "la liberación de Venezuela de su mayor condena, Maduro".

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