Pedro Sánchez, un taxista de Madrid y la maquinaria para resistir: ¿hasta cuándo?
El PSOE da por superada la semana 'horribilis' y pone rumbo a los presupuestos y a las elecciones
MadridUn ejercicio interesante y, a veces de riesgo, es hablar de política con los taxistas de Madrid. No se puede hacer una extrapolación ni tampoco llegar a conclusiones, pero sí que permite tomar el pulso a opiniones ajenas a la vorágine informativa que se forma entre periodistas y políticos en el Congreso. Esta semana, un conductor –que a diferencia de lo que pasa otras veces no tenía ninguna animadversión hacia Pedro Sánchez– ejemplificaba el cansancio que genera el debate político madrileño, polarizado y extremo, con la irrupción de múltiples casos de corrupción, y confesaba que no iría a votar. Está enfadado con la derecha –entre otras cosas, Isabel Díaz Ayuso ha dado vía libre a las VTC en la Comunidad– y desilusionado con la izquierda, admitiendo que todavía no sabe qué pensar en el caso de José Luis Rodríguez Zapatero: "Me acaban decepcionando todos", citando también a Pablo Iglesias.
Esta anécdota refleja uno de los principales problemas del PSOE ahora mismo: la desmovilización de su potencial votante. Porque lo que detectan las encuestas es, sobre todo, que hay una supermovilización del votante de derechas y un laissez passer de las izquierdas. Por eso Pedro Sánchez necesita tiempo y se ha conjurado para resistir hasta 2027, cuando –entonces sí– será el momento de decidir qué contexto es el más idóneo para hacer las elecciones generales.
La lectura de la semana 'horribilis'
La primera pregunta en que hacerse es qué valoración hace el PSOE de la semana horribilis¿Cuál es el rumbo a partir de ahora del PSOE? "Decían que venía el apocalipsis y ha acabado saliendo el sol", asegura también un diputado en el Congreso, "¿qué más nos pueden hacer"? Otro parlamentario con galones comentaba la posibilidad de que esto acabe cohesionando las filas socialistas: "Cuantos más ataques tienes de fuera, más te cohesionas desde dentro". Y sobre Zapatero, la consigna es clara: «Todo el apoyo». Y «es inocente "hasta que no se demuestre lo contrario".
La Moncloa también se agarra al pleno de esta semana, donde a pesar de que Junts se alió con el PP para constatar el "bloqueo" de la legislatura, también votó con la mayoría de gobierno a favor de dos decretos ley –sobre la concesión de ayudas fiscales a eventos culturales y transferencia de dinero pendiente a autonomías y ayuntamientos–. Además, el ejecutivo mantuvo vivos dos proyectos de ley, el del cine (con los juntaires) y el de mejoras en la educación, con PP y Vox, ya que se unieron a la izquierda para frenar las enmiendas a la totalidad de Junts y el PNB que denuncian invasión competencial. La bancada socialista acabó el pleno con aplausos.
¿Cuál es el rumbo a partir de ahora del PSOE?
Sánchez comparecerá en el Congreso el miércoles para dar explicaciones sobre la presunta corrupción. Esta semana las especulaciones eran múltiples: "No sé qué as de la manga se podría sacar", confesaba un dirigente del PSOE: desde no presentar ninguna medida, a hacer un nuevo listado para combatir la corrupción, o incluso había un runrún de crisis de gobierno. "Todo son especulaciones", remata un alto dirigente del partido.
Paralelamente, el gobierno español ha puesto en marcha la maquinaria de los presupuestos del 2027. El día 29 de junio el vicepresidente, Carlos Cuerpo, presentará el cuadro macroeconómico y Hacienda trabaja para que se pueda producir un paso imprescindible para la elaboración de los presupuestos: la votación en el Congreso de la senda de estabilidad, que reparte el margen de gasto entre la administración general del Estado, las autonomías y los ayuntamientos. Esto se producirá antes del mes de agosto, según las fuentes consultadas, y será el primer indicador del probable fracaso del ejecutivo: Junts ya lo ha tumbado varias veces porque pide más margen de gasto a las autonomías y no parece que su posicionamiento vaya a cambiar. Esto comportará que se tenga que volver a llevar a votación y, posteriormente, que el gobierno español tenga que elaborar el proyecto de presupuestos con el último plan de estabilidad enviado a Bruselas.
De esta manera, el gobierno español pretende que el debate público gire en torno a unas cuentas que se prevén expansivas durante lo que queda del 2026 y, además, quiere poner énfasis en dos ítems: la gestión de los fondos europeos, que acaban el 31 de diciembre, y la culminación de la amnistía con el eventual retorno de Carles Puigdemont y que Oriol Junqueras se pueda presentar a las elecciones. Fuentes socialistas apuntan que estos son los dos proyectos "más importantes" de la legislatura y que Sánchez abanderará como legado de su último mandato.
A escala de partido, en el próximo comité federal del 27 de junio se prevé "cerrar filas". Aunque desde la dirección asumen que habrá críticos que tomarán la palabra –Emiliano García-Page está ya en la lista–, reafirman que será un cónclave para poner en marcha la maquinaria electoral para autonómicas y municipales. Ya hace días que la secretaria de organización, Rebeca Torró, visita el territorio y este miércoles tuvo reuniones con todos los secretarios de organización de las federaciones para poner en marcha las primarias.
Los escenarios del 2027
Una vez llegado el 2027, se abren los escenarios para la convocatoria electoral. Esta semana el PNB le ponía implícitamente fecha: que si no hay acuerdo de presupuestos en la cámara, convoque elecciones. "Sobre hipótesis no me quiero pronunciar, porque efectivamente ahora se elaboran los presupuestos para un potencial acuerdo", dijo el viernes Sánchez desde Bruselas. "Si se han de tomar decisiones, pues las tomaré cuando se produzcan estas hipótesis", había dicho el jueves, sin descartar adelantar las elecciones el primer trimestre del año que viene.
La estrategia implicaría presentar unos presupuestos expansivos, de manera que Sánchez se pudiera presentar a las elecciones pidiendo fuerza para aplicar su programa ante la negativa de sus socios y el PP de darle apoyo. De esta manera contentaría a los cuadros del PSOE que piden que las generales sean antes de las municipales y autonómicas del 23 de mayo, ya que consideran que así no se llevarían ellos la animadversión hacia Sánchez.
La otra posibilidad es que esperara después de mayo y que el contexto de la campaña fueran los eventuales pactos de PP y Vox en las comunidades y ayuntamientos. Esto es un elemento de movilización de la izquierda que tiene sobre la mesa La Moncloa y que en 2023 le funcionó contra todo pronóstico para mantener el gobierno. "Solo lo sabe él", reiteran desde el PSOE. "Las convocará cuando más le convengan", dice una fuente vinculada a los socios de la mayoría plurinacional, añadiendo que se ha de contemplar también la variable personal: ser presidente también es un arma de protección ante los casos judiciales que le afectan a él y a su entorno, que no es poco.