Pedro Sánchez todavía cree que hay partido

El gobierno español asume que la crisis de Ceuta va para largo y pondrá el acento en las políticas sociales en el tramo final del mandato

Pedro Sánchez en una imagen de archivo
13/09/2026 - 08:02 h.
5 min

MadridPedro Sánchez tenía una hoja de ruta antes de la entrada masiva de migrantes en Ceuta: confrontar con todo lo que tenga que ver con la internacional ultraderechista, presentar los presupuestos más sociales de la historia de España y erigirse en el último baluarte del progresismo europeo y mundial. La entrada masiva de migrantes del 30 de julio lo ha embarrancado en una crisis sin precedentes que amenaza con ser la estocada final del sanchismo, pero, aun así, y llegados a este punto, desde la Moncloa creen que solo existe un camino: aguantar e intentar remontar. Por eso desde su entorno mantienen que quiere agotar la legislatura hasta el 2027. Con la duda de si pondrá las urnas antes o después de las municipales y autonómicas.

Las encuestas de esta semana son desoladoras para la izquierda porque en todos los sondeos –con el permiso del CIS que se publicará este lunes– dan al PP y Vox más de 200 diputados. Ahora bien, en Ferraz también manejan números y, a pesar de la situación en Ceuta, todavía calculan que hay capacidad para que el PSOE aguante (otra cosa ya es formar gobierno porque dependería de la salud de los socios).

Sus datos indican una bajada a raíz de la crisis en la ciudad autónoma, pero no un hundimiento definitivo. Dicho de otra manera: si esto fuera el Tour de Francia, el PP llevaría el maillot amarillo y estaría administrando la ventaja sin correr riesgos innecesarios. El PSOE sería su rival inmediato, a una distancia real de rebufo y viéndole la espalda, consciente de que para conseguir el sorpasso deberá aprovechar la bajada final: un tramo donde deberá arriesgar en cada curva sabiendo que si comete un error más será letal. Incluso esta semana Pedro Sánchez se ha atrevido a decir a Alberto Núñez Feijóo en el plenario que le ganaría en las próximas elecciones.

Un diputado socialista consultado se refiere a esta situación como “milagro” teniendo en cuenta todas las crisis por corrupción y de gestión que ha tenido que sortear el gobierno español. “Nuestra suerte es Alberto Núñez Feijóo”, apunta un parlamentario socialista, ya que considera que el líder del PP no consigue hacerse fuerte en ningún problema que surge a Sánchez, a pesar de que las encuestas le den como ganador.

La hoja de ruta

A pesar de la difícil resolución de la crisis de Ceuta –el ejecutivo admite que irá para largo–, en el PSOE creen que el marco sigue siendo o un gobierno que apuesta por las políticas sociales o la derecha y la extrema derecha. Esto implica presentar a Pedro Sánchez como alguien que molesta a los poderosos por sus decisiones, a pesar de que el PSOE esté lejos de ser un partido revolucionario. La expresión de esta semana en el pleno del Congreso “Yo puedo ser perro, pero no tengo amo” no es casualidad, significa un Sánchez contra “las élites”. Para hacerlo, la agenda legislativa en las semanas que vienen, según fuentes del gobierno español, pasa por las siguientes estaciones: la ley de protección de menores en entornos digitales; la convalidación del decreto ley que regula por primera vez los grupos de interés en el gobierno y en la administración; dar impulso a la reforma de la Constitución para “proteger” el derecho al aborto; calentar motores para los presupuestos generales del Estado, y en el caso del área de justicia, impulsar el anteproyecto de ley de asistencia jurídica gratuita.

El proyecto de protección de menores en entornos digitales permite a Sánchez matar dos pájaros de un tiro: más allá de cumplir una promesa, también es una manera de plantar batalla a lo que él llama “tecnooligarcas”, aliados de la administración Trump, y combatir las “pantallas”, a quienes el gobierno socialista culpa de los malos resultados de PISA. Y, el de los lobis, es una norma que el gobierno socialista podrá jugar cuando la oposición le reproche los casos de corrupción, principalmente el caso Zapatero, que con el inicio del curso judicial volverán a tomar vuelo. De hecho, en las filas socialistas ya dan por descontado que la presión irá a más y que incluso pueden imputar al PSOE.

Cataluña en este último tramo también tiene su espacio reservado con tres ítems concretos: el sistema de financiación, la condonación de una parte de la deuda autonómica y la aplicación práctica de la amnistía a los líderes del Procés. El gobierno español sabe que la cuestión catalana es de doble filo porque pone en pie de guerra a la derecha, pero también que esto le da frutos electorales en el Principado. El hecho de que el Tribunal Constitucional tenga que decidir sobre la amnistía de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras este otoño es una buena zanahoria a la hora de negociar los presupuestos del Estado. Unas cuentas que la Moncloa sabe que es prácticamente imposible que salgan adelante, pero que pueden servirle para dibujar su modelo social.

Una batalla global

Que Pedro Sánchez quiera jugar la partida en un marco global no es tan solo una estrategia electoral, sino que en el PSOE están convencidos de que realmente se trata de una batalla a escala internacional para dibujar una nueva correlación de fuerzas. Las fuentes consultadas retan a coger un mapa: España es el único gobierno con peso en la Unión Europea gobernado por la izquierda, y en cada elección que se produce la derecha y la ultraderecha avanzan a costa de la socialdemocracia. De hecho, en el caso de Europa, la estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos dice claramente que darán apoyo a partidos “patrióticos” afines de todo el continente. Se ha constatado el fin de semana pasado: Donald Trump felicitó a la ultraderechista Alternativa para Alemania tras la victoria en las elecciones de Sajonia-Anhalt.

Pero no solo pasa en Europa, sino también en el continente americano: aparte de Trump y a excepción de Canadá, Iberoamérica ha girado hacia la derecha con la Argentina de Javier Milei, la Colombia de Abelardo de la Espriella, Perú con Keiko Fujimori, Antonio Kast en Chile o Daniel Noboa en Ecuador. Y los únicos aliados para España al otro lado del Atlántico son el Brasil de Lula da Silva o el México de Claudia Sheinbaum. En este sentido, desde el PSOE hacen dos reflexiones a Feijóo: primero, que mientras en Alemania la CDU repudia a la AfD, él espera abrazarse a sus homólogos en España, Vox, para gobernar; y segundo, le advierten que vaya con cuidado a la hora de copiar el discurso de Santiago Abascal porque, como ha pasado en Alemania, le puede acabar adelantando –dicen–.

“Se está poniendo mucho dinero”, resume una fuente socialista sobre los esfuerzos que está haciendo la llamada internacional ultraderechista para que el mundo gire hacia las ideas de MAGA. Las redes sociales serían su vehículo. Pedro Sánchez se quiere erigir en su antítesis, a pesar de que empieza a haber ya mucha gente que cree que se le han acabado las siete vidas.

stats