LA SEMANA DE... PASOS PERDIDOS
Política 30/05/2021

La posición contra los indultos que nos tendría que explicar un niño de cuatro años

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Groucho Marx quan va protagonitzar la pel·lícula Una nit a Casablanca.

BarcelonaPor mucho que el gobierno español (y el Tribunal Supremo) haya querido alargarlo tanto como ha podido, era consciente que en algún momento tendría que empezar a afrontar el debate de los indultos. Hace 17 meses que se presentaron las primeras peticiones y el Estado ha entrado en aparentemente el periodo más largo sin elecciones de los últimos tiempos.

Lo que se encuentra el PSOE es lo que temía. La derecha ha olido sangre y no tiene ninguna intención de soltar a la presa. En este contexto, los presos políticos, que ya van camino de los cuatro años entre rejas, son la excusa que han encontrado PP, Vox y Cs para intentar acabar con Pedro Sánchez, independientemente de si esto significa tener que incentivar una nueva oleada de anticatalanismo en todo el Estado. La recogida de firmas y la manifestación que promueven contra los indultos recuerdan inevitablemente a algunas de las efemérides que están en el origen del actual conflicto político. Entonces, ¿no les preocupa echar más gasolina a una hoguera que parecía empezar a apaciguarse? Si está tan claro que incluso un niño de cuatro años lo entendería, que busquen a un niño de cuatro años para que nos lo explique, como plantearía Groucho Marx presidente de Freedonia.

Pero no solo es la derecha quien presiona al gobierno español. Figuras históricas enfrentadas desde hace tiempo con la nueva cúpula del PSOE, como Felipe González, Alfonso Guerra y sospechosos habituales como Fernández Vara y García-Page, ya han dejado clara su oposición a los indultos. Incluso se han permitido el lujo de hacerlo Barrionuevo y Vera, indultados por el PP en 1998 a pesar de haber sido condenados por secuestro y malversación cuando dirigían los GAL. Probablemente también entraba dentro de las previsiones de la Moncloa, que lleva tiempo intentando hacer pedagogía sobre los indultos con la boca pequeña. El ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, anunció en septiembre de forma pública (no es habitual) que empezarían a tramitar los expedientes de los indultos. Él mismo, en una entrevista en El País a finales de noviembre, ya apuntaba que, a pesar de ser excepcional, se pueden conceder con los informes de la Fiscalía y del Supremo en contra. Pero no ha sido hasta esta semana (antes de que el Supremo se pronunciara) que ha empezado la difícil campaña pedagógica sobre las bondades de los indultos para favorecer “la convivencia”.

Probablemente es Jordi Cuixart quien más en contra se ha posicionado respecto a los indultos, que considera una solución parcial sin la autodeterminación y la amnistía. Aún así, lunes protagonizó una de las imágenes icónicas de la toma de posesión de Pere Aragonès, cuando se abrazó a Miquel Iceta y saludó efusivamente a Salvador Illa. El gesto contrastaba con la frialdad que transmitieron el mismo Iceta y Oriol Junqueras (que también se saludaron). Decía Cuixart que el abrazo quería “evitar la confrontación con los demócratas de Catalunya”. El PSC, opina, es parte de la solución. Ahora le toca al PSOE mover ficha y aguantar el temporal que le viene encima.

LOS DETALLES

Ha sido una semana intensa de nombramientos en la Generalitat que no ha dejado a todo el mundo satisfecho. El hasta ahora número dos de Aragonès en Economia, Albert Castellanos, ha desaparecido de los primeros lugares del nuevo ejecutivo, a pesar de que las quinielas lo situaban como secretario general del Govern o como conseller. Él mismo colgó un escrito en Linkedin pidiendo consejo para buscar trabajo, pero lo acabó borrando.

Las grandes decisiones -acertadas o equivocadas- de Pedro Sánchez durante los últimos años llevan la firma de Iván Redondo. Es su principal asesor y mano derecha, como antes había estado de dirigentes del PP como García Albiol o Monago. Esta semana, cuando la presión contra los indultos se ha hecho notar, Redondo ha jurado lealtad a Sánchez garantizando que para él “se tiraría de un puente” y que lo seguirá “hasta el final”.

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